Compañero/a:
En vista de los problemas reiterados que da esta comunidad, he decidido trasladar el blog a otro portal, menos original pero más fiable. Si te interesa seguir leyendo hay un enlace en "mis enlaces interesantes" en "mi nuevo weblog"
Libro de Arena, como comunidad, es una maravilla, pero técnicamente debe mejorar mucho. un saludo
Demasiado a menudo se toma a broma el Art Nouveau. A pesar de sus múltiples vertientes (Secesión, Nouveau y Modernismo) y de su nacimiento espontáneo en diversas partes de Europa -Bruselas, Viena y Barcelona, principalmente-, pretendió ser un estilo, simplemente un estilo adaptado a la alta burguesía acomodada de principios del siglo XX. Si bien fue un sentimiento común que surgió de la conciencia colectiva, se encargó mucho de representar valores autóctonos según cada ámbito. Fue el primer mvimiento en hacerse llamar "estilo".

Sigmund Freud, reputado médico, psiquiatra y librepensador vienés (1890 aprox.) ensalzó el valor del inconsciente como verdadero generador de la personalidad. Un verdadero yo al que sólo podíamos acceder mediante métodos más o menos ortdoxos.
La cocaína abrió a Freud el camino a nuevos estados de ánimo, suficientes según él, para alcanzar otras capas de la consciencia. Su uso, muy extendido en la entonces capital del Imperio Austro-Húngaro, se extendió a los jóvenes y no tan jóvenes relevantes artistas de la ciudad. Uno entre ellos, Gustav Klimt, decidió que la cocaína sería su principal método de trabajo para llevar a cabo su propia investigación sobre los sentimientos y su relación con el subconsciente. Había nacido el simbolismo vienés.
Las ansias de Kimt por rebelarse contra el incipiente impresionismo fracés, por intentar expresar una realidad en lugar de interpretarla, le llevó a utilizar los elementos pictóricos, especialmente los colores, como ya recomendara Baudelaire, mediante el símbolo y la sinestesia.

Será el propio Gustav Klimt quien, apoyado por jóvenes pintores y estudiantes de arquitectura funde el Movimiento Secesión de Viena, con su revista Ver Sacrum. Sus objetivos pasaban por renovar el estilo historicista de la vieja capital del Imperio, retomar una arquitectura y un arte que se comunicaran directamente con la Naturaleza y renovar el panorama artístico internacional mediante un Nuevo Estilo, llevado a cabo por artistas cultos, reformistas y con grandes concimientos técnicos e históricos.

Hace ya unos añitos (en 1997, si no recuerdo mal) medio país y parte del otro medio se escandalizaba al ver inaugurarse un edificio amorfo y chillón en la Ría de Bilbao. El Guggenheim de Frank Gehry ha sido, seguro, la obra arquitectónica más controvertida de la última España (la democrática, quiero decir), la más criticada, alabada, comprendida o no, pero nunca ignorada.
Muchos juraban que era el edifico más feo jamás diseñado; hubo quien le dio dos años de vida e incluso quien adelantó , visionario, que jamás se llegaría a construir, que el pueblo jamás permitiría esa tomadura de pelo.

En 2008, el Guggenheim Bilbao es el símbolo indiscutible de la ciudad y, si se me apura, un poco, de un país que en los últimos treinta años ha crecido más que ninguno de sus viejos vecinos, llegando a estar casi a su altura. Su efecto ha sido un ciclón en muchísimos campos: fue el gran acicate para la regeneración de la Ría del Nervión, la primera piedra; puso a Bilbao en la órbita del turismo español y europeo, y lo más importante: supo reivindicarse como símbolo, como icono, y no quedarse en una anécdota artística.
No voy a entrar en disquisiciones de si funciona bien como museo o si es más o menos bello (no se me ocurriría). De lo que se trata es de hacer ver el poder de la nueva arquitectura mediática, tan discutida y discutible hoy, que tiene su punto de partida en España en este edificio.
Lo de hoy es un desmadre, cuando todas las ciudades se mueren por tener su Foster, su Koolhaas o su Toyo Ito. Se trata de la Arquitectura del Bocinazo, como en los 40 principales, que deja tan de lado los grandes aspectos y objetivos de este noble arte para cumplir el frívolo objetivo de lucir nombres de rutilantes estrellas con más menos oficio.
El Guggenheim, con su primera nota (insisto en la primera intención), termina por recuperar un degradado entorno -para el que fue especialmente diseñado-, y da alas a una avejentada ciudad que había dejado de ser la ciudad de los Altos Hornos, la del humo y los ruidos.

Hay quien lo sigue mirando con recelo y quien incluso lo sigue odiando, pero es indudable que ha ganado mucho, muchísimo respeto con su mera presencia, con el pasar de los años y con su efecto, el que hizo evolucionar a la arquitectura española para bien y para mal, el que volvió a demostrar que la arquitectura va mucho más allá de las paredes y al que le puso su propio nombre: el efecto Guggenheim.
Andy Warhol, pronunciado en ruso [andi faról], pasa por ser la figura más influyente del Arte en la 2ª mitad del siglo XX. Heredero de Duchamp (el más influyente de la 1ª), se encarga de poner al día, al servicio del espíritu de la época, la manera de hacer ARTE con mayúsculas.
EEUU 1950. Mientras Europa se esfuerza por repararse y dedica su indeleble espíritu artístico (desengañado) a lamentarse y cantar letanías de manera magistral, en los EEUU Andy Warhol comienza a vislumbrar lo que se acabará consolidando como la sociedad de consumo.

El curioso gusto de idolatrar objetos cotidianos, de experimentar que algo ordinario, simple, pueda ser elevado a obra de arte, es hoy todavía lo que anima a muchos a ver O. Triunfo, Supervivientes o a idolatrar a algun famoso del que, por supuesto, no recordamos cómo llegó a serlo...

Una sociedad en la que estamos aburridos, bombardeados, saturados de medios de comunicación que no hacen más que repetrinos hasta la saciedad eslóganes, muletillas, cancioncitas (jingles) o imágenes insignificantes que acaban por calarnos hasta los tuétanos. Así funcionamos... nos suena todo y no sabemos de qué. Pero así se nos convence y se nos persuade; en definitiva, así funcionamos y así nos comunicamos.
En otra época se adoraron reyes, cúpulas, vírgenes, revoluciones o retornos al pasado. Y fueron los artistas los encargados de plasmarlo para siempre y para deleite nuestro.
Así, Andy Warhol, cantando a la estética del consumo (nos guste o no, lo que hace rotar el mundo en Occidente), consigue un sistema de producción en serie -quiso ser como una máquina, según nos contó-, y una exposición suya nos parece una iteración infinita de imágenes (casi siempre suyas) que acaba por aburrirnos.
No es más que un reflejo de lo que vivimos al leer un periódico, al poner la radio o a pasear por la Gran Vía de Madrid, por ejemplo. Pero Warhol, en su nueva manera de interpretar el mundo, simplemente nos invita a hacer esa reflexión, a mirarnos de verdad y a saber reírnos de aquello que se considera importante o de lo que en realidad lo es. Al fin y al cabo... Qui lo sa?

Como he visto en bastantes blogs de librodearena.com, yo también me estoy planteando muy seriamente el cambiar de comunidad.
Es un lujo... la temática de los blogs, la posibilidad de comunicarnos entre nosotors y, bueno, digámoslo, el aparecer en el google los primeros... jeje.
Sin embargo es muy molesto el hecho de que de repente te lo corten durante dos días sin dar una explicación ni disculpa.

Hay otras comunidades que, aunque sean mucho más impersonales y la calidad sea más bien mediocre, su funcionamiento es una maravilla y también es gratuito. Deberíamos establecer algún tipo de protesta o maneras de hacer llegar a casadellibro.com nuestro descontento. Inaugurando, por ejemplo un blog para este tipo de cuestiones... ¿hacemos algo? ¿hay algo hecho? un saludo
¿De quién es la culpa? ¿Es acaso un mal de ojo? Cualquiera lo diría...
En estos días -aunque podrían ser cualquier otros- vemos como se acentúa la fragilidad de un (sub)continente (América del Sur), que precisamente es la clave para su supervivencia.

Desde que los españoles pusimos allí el pie, saqueándoles toda riqueza, evangelizándolos y masacrándolos, el destino de estos pueblos parece ser el naufragio constate (huracanes y terremotos aparte). Después vinieron los libertadores. O'Higgins, San Martín o Bolívar. Desde luego, los liberaron del Imperio Español, pero se llevaron lo suyo. Al fin y al cabo, ellos también eran un poco españoles. Luego descubriríamos con sorpresa que aquello no era la causa.
La triste sucesión, la de los suramericanos de pro, la protagonizaron los generales como Videla o Pinochet, que no se contentaron con masacrar toda oposición, sino que además, por supuesto, se convirtieron en multimillonarios.
El último episodio, para mí el más triste, es el esperpento que protagonizan los últimos actores. Los propios indígenas, los oriundos, que después de 500 vuelven a ocupar puestos relevantes, incluso presidencias, son los que se dedican ahora a desvalijar su propio continente. Y es que son gente como Chávez, del Frente Bolivariano de no-sé-qué, quien se dedica a financiar a un "movimiento de Liberación" llamado FARC que se dedica a extorsionar, asesinar y reclutar niños drogados en Colombia, que campa a sus anchas por el norte del Continente y que está a punto de provocar una Guerra que lleva muchos años gestándose.
Chávez, erigido en líder del movimiento indígena, autoproclamado heredero de Bolívar y Zapata, quien con sus continuas diatribas se dedica a atemorizar a su pueblo y a amenazar a los colindantes y no tan clindantes. Todo un símbolo del desprecio del presidente que gana votos a cambio de un plato de sopa.
Si existe una solución, yo desde luego no la sé... pero algo maravilloso debe de tener América, algo mucho mejor que el oro, la plata, el gas o el petróleo para que todo el mundo, ya sea indio, ibérico, mestizo o sajón quiera ser su dueño. Y ya van quinientos años.
Llegamos a un momento, algunos lo llaman EL DÍA, en el cual, el presidente y el candidato se dirán miles de cosas a la cara. Desde luego, éste es un sano ejercicio de democracia necesario y constructivo; sin embargo, nos vemos tan envueltos en el mundo de la imagen y el medio que los eventos como el de hoy acaban siendo una demostración banal de superficialismo, poses, asesoramiento y (pre)escritos.

Independientemente de que haya un candidato mucho más fotogénico y/o telegénico que otro -cada partido tiene sus bazas-, la importancia de este encuentro debería basarse en propuestas y respuestas, y no tanto en las puestas. El debate entre los candidatos brillará por su ausencia. Acaso una probabilidad entre mil les permitirá ser ellos mismos.
Debates como el de hoy son mucho más importantes en Francia o en los EEUU (la cuna del espectáculo), ya que son Repúblicas Presidencialistas, esto es, el presidente de la República acude una vez al año a las Cortes para rendir cuentas ante "el pueblo soberano". Jamás se encuentra en todo el año con políticos que no sean de su gobierno o su partido, al menos para debatir nada.
En España, democracia parlamentaria, después de cuatro años de intenso debate parlamentario entre los dos candidatos y las figuras principales de cada partido, las dos partes que hoy se enfrentarán en terreno neutral (tiene narices que tengamos que llegar a esto), ya se lo han dicho todo, han debatido todo, y lo que es mejor se seguirá haciendo, al menos, una vez a la semana en los próximos años.
Para mí, esto es más democracia que otra cosa, por muchos debates televisivos, mucho asesor de imagen y muchas corbatas que se empeñen en gastar.
Nunca sabremos si aquel encantador Kennedy que barrió a un deprimido Nixon en 1960 en un debate en TV gracias a su corbata y a su mirada a la cámara hubiera sido de verdad un gran presidente. Los americanos sólo tuvieron una oportunidad de evaluarlos. Démonos por afortunados y "que gane el mejor"
Hablaré ahora de quien es, seguramente, el escultor favorito de los arquitectos: Eduardo Chillida, pintor, grabador, futbolista y referente del arte español de la segunda mitad del siglo XX.
Con una filosofía de trabajo y un objetivo constante, Chillida valora al vacío más que a nada en el mundo.

Acostumbrados a la escultura de los últimos 3000 años, donde la obra es un cuerpo sólido más o menos tallado(mármol, granito,bronce... etc), muchos artistas del siglo XX comienzan a sentirse fascinados por la idea de etsblacer un diálogo entre el sólido y el vacío. De hecho, la tendencia de artistas como Chillida llevan a radicalizar esta tendencia hasta llegar a esculpir el propio hueco, el vacío que no es ni sólido ni materia, sino aire.
"La masa existe gracias al vacío y el vacío existe gracias a la masa".
Con esta máxima, el escultor vasco propone en su extensa obra este dilema, ya sea en acero, en hormigón o en mármol, del que los trabajos de grandes arquitectos como Zumthor, Navarro Baldeweg o Campo Baeza, entre muchísimos otros, se verán beneficiados.

Chillida se dedica a expresar el vacío, algo tan inexpresable para nosotros paro tan necesario, -léase amor, nostalgia, impotencia... - acotando el vacío mediante el sólido en Gijón, reforzando el límite entre la masa de roca y la inmensidad del Cantábrico en San Sebastián, o negando el peso de lo evidente en la montaña de Tindaya, rindiendo un sentido homenaje a un sólido estableciendo un vacío.
Se confirma así una evolución hacía un híbrido entre escultura y arquitectura, un culto al vacío que, como ya expliqué con Malévich, empieza a tomar forma a ppios del s XX, y se alarga hasta hoy mismo, por ejemplo, en al Palacio de Congresos de Salamanca o las Termas de Vals en Suiza, con un escultor español como vehículo principal.
Por todo esto, Eduardo Chillida, y por muchísimas cosas más que no cabrían en este post pero sí en otros muchos que escribiré, sólo ma cabe rendir mi admiración absoluta.
