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La habitación del fondo

Lo mejor es seguir caminando y no llegar nunca

El efecto Guggenheim

Hace ya unos añitos (en 1997, si no recuerdo mal) medio país y parte del otro medio se escandalizaba al ver inaugurarse un edificio amorfo y chillón en la Ría de Bilbao. El Guggenheim de Frank Gehry ha sido, seguro, la obra arquitectónica más controvertida de la última España (la democrática, quiero decir), la más criticada, alabada, comprendida o no, pero nunca ignorada.

Muchos juraban que era el edifico más feo jamás diseñado; hubo quien le dio dos años de vida e incluso quien adelantó , visionario, que jamás se llegaría a construir, que el pueblo jamás permitiría esa tomadura de pelo.

En 2008, el Guggenheim Bilbao es el símbolo indiscutible de la ciudad y, si se me apura, un poco, de un país que en los últimos treinta años ha crecido más que ninguno de sus viejos vecinos, llegando a estar casi a su altura. Su efecto ha sido un ciclón en muchísimos campos: fue el gran acicate para la regeneración de la Ría del Nervión, la primera piedra; puso a Bilbao en la órbita del turismo español y europeo, y lo más importante: supo reivindicarse como símbolo, como icono, y no quedarse en una anécdota artística.

No voy a entrar en disquisiciones de si funciona bien como museo o si es más o menos bello (no se me ocurriría). De lo que se trata es de hacer ver el poder de la nueva arquitectura mediática, tan discutida y discutible hoy, que tiene su punto de partida en España en este edificio.

Lo de hoy es un desmadre, cuando todas las ciudades se mueren por tener su Foster, su Koolhaas o su Toyo Ito. Se trata de la Arquitectura del Bocinazo, como en los 40 principales, que deja tan de lado los grandes aspectos y objetivos de este noble arte para cumplir el frívolo objetivo de lucir nombres de rutilantes estrellas con más menos oficio.

El Guggenheim, con su primera nota (insisto en la primera intención), termina por recuperar un degradado entorno -para el que fue especialmente diseñado-, y da alas a una avejentada ciudad que había dejado de ser la ciudad de los Altos Hornos, la del humo y los ruidos.

Hay quien lo sigue mirando con recelo y quien incluso lo sigue odiando, pero es indudable que ha ganado mucho, muchísimo respeto con su mera presencia, con el pasar de los años y con su efecto, el que hizo evolucionar a la arquitectura española para bien y para mal, el que volvió a demostrar que la arquitectura va mucho más allá de las paredes y al que le puso su propio nombre: el efecto Guggenheim.


9 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Vivir Soñando 12 Marzo 2008 | 02:43 PM

Es el edificio MAS HERMOSO que he visto en mi vida! Aunqe vivo en Madrid, voy a Bilbao, cada vez que cambia la exposición.

Amo cada rincon y me entusiasma el material con el que está hecho...

Muy interesante tu post, Pepe o Paco, o Nacho...

lo dijo félix 12 Marzo 2008 | 03:13 PM

Sí que es interesante, aunque digamos que es poco opinativo y bastante descriptivo.

A mi el edificio del Guggenheim no me disgusta. Bodrios más feos se han hecho, y en todo caso siempre es mejor porder contemplar la obra de Ghery que los mazacotes habituales de nuestros constructores.

Por cierto que no he estado nunca... Debería llenar esa laguna. Hace un millón de años que no me acerco por Bilbao.

Gracias por tu post.

lo dijo tricesimus a modo de post data 12 Marzo 2008 | 05:39 PM

Bueno, a mi también me parece un "trasto" muy bonito, como para quedarme mirando.

Félix, tienes razón en que igual me he pasado de didáctico y no me he mojado nada, pero todo vendrá, no te preocupes. Aún tengo que aprender. Gracias por comentar...

lo dijo firmin a tricesimus 12 Marzo 2008 | 05:50 PM

Tricesimus, Un post estupendo, con fotos idem. Le conozco bastante bien , le he visitado casi todos los años y me gusta mucho. Lo que me gusta menos es que Ghery se copie tanto a sí mismo. He visto exposiciones increibles, el espacio interior me parece espectacular , el entorno también ,Araña de Bourgeois incluida, y ha resucitado Bilbao.Y el titanio cambia con la luz de forma asombrosa. Lo malo...las repeticiones.Tu post estupendo de veras.

lo dijo tricesimus 12 Marzo 2008 | 05:57 PM

Pues sí, firmin, es una pena que Gehry hay perdido tanta chispa en sus obras. La verdad es que es un maestro que, como tantos otros, ha acabdo sucumbiendo a esto de la Arquitectura Mediática.

Sin embargo, me gustaría recordarlo como uno de los grandes ponentes del post-modernismo en arquitectura, junto a Koolhaas, Hadid o Eisenmann. Inexplicablemente, todos los grandes arquitectos de los años 80, se pueden localizar en la cima del Star System como la sombra de lo que fueron.

lo dijo dela 13 Marzo 2008 | 03:29 PM

Hola a todos..., me atrevo a participar de vuestros dicursos siempre interesantes...

Es indudable el éxito del Guggenheim,en cuanto al beneficio que de él ha obtenido Bilbao, y por ello debe ser respetado, ¿pero es por ello un buen edificio?,¿es buena la arquitectura que pretende?. La arquitectura es bella y éste edificio es sorprendente,divertido, anecdótico, y bonito, pero no bello en mi opinión...

Insisto, creo que es un acierto en general, aunque no en concreto.

lo dijo tricesimus a dela 13 Marzo 2008 | 04:55 PM

Bueno, creo que como museo no funciona mal. En cuanto a lo de la belleza... me parece un campo demasiado farragoso. Para gustos: los colores y las modas.

Sin mebargo, de lo que hablo es la capacidad de algunos edificios, como éste, para trascender la propia arquitectura. No es un edificio modelo en términos de arquitectura tradicional, pero le ha añadido nuevos valores antes impensables en un edificio. Gracias por el comentario, dela.

lo dijo dela 14 Marzo 2008 | 11:06 AM

Estamos de acuerdo en la importancia de la aportación de nuevos valores al edificio que el Guggenheim ha conseguido. Por eso decía que lo respetaba. Pero no me refiero a la belleza como algo que dependa del gusto ni de la moda, si no de los valores arquitectónicos que sí debe cumplir un edificio. Claro, que para justificarlo podríamos decir que se trata de corrientes diferentes de pensamiento, pero no de gustos.

Gracias a ti por tu post, tricesimus.

lo dijo tricesimus a dela 14 Marzo 2008 | 11:24 AM

Hola dela, estoy verdaderamente interesado en conocer esos valores arquitectónicos de belleza que debe cumplir un edificio. Al final, tras miles de años, nadie los ha sabido definir, así que nos contentamos con que nos guste o no. Por ejmpo, a mí, la torre de la KTH, de Macorra, me parece una obra magistral, ajustada a la más pura tradición racionalista-Europea. Sirve muy bien para lo que fue diseñado y su implicación en la construcción es ejemplar. Sin embargo nunca llueve a gusto de todos, y ha sido fuertemente critcado por su aspecto de armatoste sin escala posible...

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