AÑICOS
Aquel enorme espejo estalló en mil pedazos, miles de reflejos alumbraron la sala, por un breve espacio de tiempo mi ego no fue una rémora de mi ser, sino que creció hasta completarme, mostrándome en cada uno de aquellos pedazos todas las cosas de las que realmente era capaz, cada una de las vidas que podría elegir y gobernar, durante un momento fui objeto de miles de miradas que se sorprendían al verme, miradas que se perdieron como estrellas al amanecer, salí de aquella sala, y doble aquella esquina consciente de que la rémora seguía estando allí.
3 comentarios - Escribe aquí tu comentario
No me atrevo a comentar nada por no estropearlo.
Una maravilla.
Atrevete, de eso se trata...muchas gracias por tu visita.
Gracias por tu comentario y por pasarte por mi blog, no te conocía, te leeré despacio.






