otro estancamiento
Mi preocupación definitiva sobre la viabilidad de la novela atañe a su forma: lucho (agonizo casi) contra el imperio de lo verosímil. Llego a creer que mi fracaso editorial me quita espontaneidad, como si tuviera que novelizar de manera convencional para justificarme. Es estúpido, pero me ahogo en estas tonterías.
Lo mejor de mis imaginaciones fluye cercano a los sueños. ¿Por qué tengo que violentarme fraguando un realismo trasnochado, si quiero escribir con eficacia literaria?
¿Tiene sentido seguir anticipando diálogos? ¿No sería mejor empezar a levantar la novela de veras y que se manifestaran con normalidad sus personajes?
Lo que Mari guarda (y ha de mostrarlo como una revelación), y lo guarda actuando en ella, es el amor entrañado. Este es su misterio.
Fran es el enésimo avatar del amor romántico, un donjuán gozador del amor pasión "un donjuán civilizado, me temo; no necesariamente un canalla diabólico, ¿o sí?".
Desentrañado. ¿Irredimible?
Sus amores son en definitiva fantasmagóricos. Escenas eróticas que vuelven a su memoria en un catálogo de fusiones y desencuentros. Vacío vital...
Anoto una esquemática descripción del donjuanismo: las encuentra, las enamora y las huye; paréntesis vital de Ortega en uno de los capítulos de su obra ¿Qué es filosofía?
¿Hay en mi personaje una novedad sobre ese petulante las enamora? O quizás solo es el pudor de la época de Ortega, que ha omitido un verbo: las goza; o más precisamente: goza su efusión de amor.
Mi personaje sólo quiere de las mujeres ese prolongado instante en que aman, en que se ofrecen enamoradas. Es una experiencia que, una vez que se prueba, queda sed de volver a vivirla: es una transmutación de la realidad del mundo, su plenitud de sentido. Sentirse apasionadamente amado: que nuestros ojos son bebidos, que nuestras palabras son acogidas como símbolos relucientes...
Frente a este intenso goce amoroso (trágico porque no puede perdurar, porque cesa y pierde su magia y se torna en desencuentro cotidiano), el amor entrañado de mi protagonista, el amor que siente al otro en propia carne.
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Uberri:
no estoy muy puesta en lo de escribir novela, pero si me he hincho a leerlas, aunque no contemporánea; de las años 60 hacia atrás. Y de las de ahora, solo aquéllas que me llegan muy, muy recomendadas y de fuente fiable. Entonces solo puedo intentar darte una opinión bajo mi limitado punto de vista. Te diré como haría yo.
Yo escribiría la novela pensando que no la voy a publicar, como describiendo una historia contada para mí, pero pensando que yo soy otra persona que tiene que entender lo que digo.
No sé si me explico bien. Tú conoces la historia y te la cuentas a tí mismo, pero puede suceder que esa forma de contar solo la entiendas tú. Entonces es cuando entra la idea de "otro" -que no es el público ni la editorial- y buscas el lenguaje del otro, pero sin quitarle autenticidad a tu historia. Ejemplo: cuando tú tienes un problema, la idea la tienes en la cabeza, y cuando hablas contigo mismo te dices las cosas "resumidas", como en esquema, porque no necesitas explicarte nada a tí mismo sobre el asunto puesto que lo vives. Pero cuando ese problema se lo tienes que contar a un amigo, tienes que contarle todo; como es buen amigo, no tienes que disfrazar nada, porque no te va a juzgar, te conoce, te aprecia y sabrá escucharte como mereces. Pero tienes que darle datalles, porque de otra forma no te entendería.
El público es un batiburrillo de conciencias, y cada uno hará una interpretación, seguramente limitada por sus experiencias o su inteligencia.
Por lo que he leído, de lo que ya has publicado aquí, son escenas que se pueden imaginar perfectamente porque parecen reales; el alma o la hondura que tienen las escenas hay, en parte, que imaginarla porque la dejas velada y como a elección del lector. Por ejemplo, en los diálogos que presentas. Aunque, bajo mi punto de vista, por supuesto, no hace falta engordarlos más, porque la "sugerencia" resulta muy atractiva.
Un saludo.
Hipatia:
Gracias por tomarte la molestia.
TodavÃa muchas más gracias por esa poética que me ofreces con ingenuidad para novelar. He visitado tu blog, y veo que sabes ponerla en práctica mucho más de lo que te atreves a decir.
Te confieso entonces un par de cosas para que no te hagas una falsa idea.
“Greetings†es un proyecto acabado. En realidad, por mi trabajo, no tengo tiempo para mantener el blog, y estoy tirando de materiales del verano. Era una prueba de lectores más que otra cosa. Me quedan unas cuantas salidas y me despediré por un tiempo.
“Greetingsâ€, con todo, no está falseada y por eso tiene momentos convincentes. Ha sido el tercer proyecto después de muchos años sin “novelarâ€. Primero fue “El despertarâ€, que duerme el sueño de los justos en un cajón: la escribà sin “metanovela†previa, y era la historia de un filósofo y un cocinero que coinciden en una habitación de hospital. Luego vino “Efectos especialesâ€, que duerme en otro cajón; era la historia de una conversión. Para escribirla realicé ya una metanovela previa preparando materiales y reflexionando sobre el proyecto. Luego me puse a escribir la novela y salió.
“Greetings†en cambio se quedó en metanovela. Aunque hasta el final creà que me pondrÃa a escribirla. ¿Por qué se quedó en proyecto? Creo que porque, como tú has percibido, la historia quedaba contada con lo ensayado... Pero es algo más complicado. En realidad, “Greetings†acabó transformándose en una investigación acerca del amor, más cerca del ensayo que de la novela.
Espero no haberte desilusionado.
Un saludo.
Uberri:
No me has desilusionado en absoluto. Agradezco tu honestidad. Ha sido un placer leerte y charlar contigo.
Confío en que no te perderemos de vista.
Ah! Y gracias por visitar mi blog y por tus apreciaciones sobre él.
Mucha suerte con tus proyectos.
Un saludo.





