Libro de Arena
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GREETINGS

METANOVELA

los secretos de la vida

En la penumbra verdiblanquecina del hospital zumba con monotonía el aire acondicionado. Se ve un cielo negro sin estrellas más allá de la ventana. Dos accidentados conversan para olvidar su dolor.

-Empecemos, pues -anunció Agustín con voz solemne-. Lo primero es que me des permiso para preguntarte y que prometas responderme. ¿Estás dispuesto?

-Sí -aceptó Tomás.

-Responde entonces, Tomás, y dime qué idea tienes de la Filosofía, porque si quieres aprenderla, alguna idea te habrás formado en tu cabeza. Trata de explicármela.

-Pues la Filosofía me imagino que es una ciencia.

-Bien. Pero dime: ¿qué entiendes por ciencia?

-Pues, hombre, la Medicina es una ciencia, ¿no? Y la Química, y la Física, y las Matemáticas, ¿qué sé yo?... Hay muchas ciencias. Las Ciencias Naturales, por ejemplo. Yo veo un documental sobre cocodrilos y aparece un científico que vive con los cocodrilos, y te conduce hasta el nido donde la hembra de cocodrilo está poniendo los huevos y descubres que los cocodrilos son parientes de las gallinas. Los científicos siempre te sorprenden con algo nuevo. Para mí la Filosofía es una ciencia bastante misteriosa. Me imagino que me revelará los secretos de la vida. Es lo que se dice: hay que vivir con filosofía. Eso mismo: yo quiero que me enseñes a vivir con filosofía.

-Vale, Tomás; pero vayamos despacio... Si no te he entendido mal, tú afirmas que ciencias hay muchas y que cada una esconde una serie de conocimientos o saberes que se pueden enseñar. ¿Es así?

-Al menos eso creo yo.

-Y la Psicología, ¿te parece que también es una ciencia?

-Sí, claro, hay psicólogos, ¿no? ¡Hombre, hazme preguntas más difíciles!

-Ya, ya -insistió Agustín-, pero ¿la Psicología ofrece conocimientos?

-Pues, hombre, claro que sí. Una persona tiene problemas y va al psicólogo y el tío le dice: tienes un trauma. Pues eso es lo que estudia la Psicología: los traumas de la gente. Yo, como dice el doctor, tengo ahora un trauma en la pierna, pero parece que otros tienen traumas en la cabeza...

Agustín se sonrió. “Bueno estás tú”, pensó para sus adentros.

-Pero, escucha -prosiguió-, déjame seguir preguntándome. Y la Historia, ¿qué me dices? ¿También es una ciencia?

-¿La Historia? -se preguntó Tomás, rascándose la oscura cabeza con desconfianza-, la Historia dices... Espera que lo piense. ¿Hay historiadores, no?

-Claro.

-Pues, pienso yo, los historiadores estudian la historia, quiero decir, lo que ha ocurrido en el pasado... Pues supongo que la Historia es la ciencia del pasado, así que debe de ser una ciencia...

-Vale -le interrumpió Agustín-. Resumiendo entonces, has dicho que ciencia es la Química, por ejemplo, y ciencia es la Historia porque son conocimietos o saberes sobre grandes trozos de realidad: los elementos naturales o el pasado. ¿Has dicho esto?

-Más o menos -asintió Tomás con un gesto de desconfianza.

-Perfecto. Y ahora te pregunto de nuevo: ¿encuentras alguna diferencia entre el trabajo del químico y el del historiador?

-Hombre -improvisó Tomás-, me imagino que un químico trabaja en un laboratorio inventando nuevos productos, y un historiados trabaja, qué sé yo, en una biblioteca consultando papeles viejos...

-Exacto -le cortó de nuevo Agustín-, viejos documentos. Ahora vamos a expresar con más rigor eso mismo que estás diciendo con una palabra técnica que usamos los filósofos. Diremos entonces que el “método” del químico para adquirir sus saberes, es diferente del “método” del historiador. ¿Te parece bien decirlo así?

-Lo que quieres decir es que el químico y el historiador hacen su trabajo de un modo diferente...

-Exacto: que emplean métodos diferentes. Y ahora voy a referirme a una parte de las ciencias que has nombrado, la Química, la Física, la Biología, y diré para todas ellas, es decir, diré generalizando, que esas ciencias emplean el “método científico”. ¿Entiendes?

-Hombre, sí.

-Pero al método que emplea el historiador lo llamaré “método histórico”, queriendo decir que la Historia no es una ciencia del mismo tipo que la Química o la Física pues tiene su propio método. ¿De acuerdo?

-Sí -contestó Tomás apagado, viendo que las últimas preguntas se contestaban con monosílabos.

-Pues bien -concluyó Agustín-, ahora voy a dejar de preguntarte y te voy a dar el resumen de la primera lección: ni el método científico ni el método histórico sirven para hacer Filosofía. Lo cual significa que, a decir verdad, la Filosofía no es una ciencia.

-Entonces ¿qué es? -preguntó Tomás asombrado.

-Es un saber, pero no es una ciencia.

-No entiendo.

-Vamos a ver -suspiró hondo Agustín-. El científico está en su laboratorio rodeado de sus aparatos, y el historiador, como bien has dicho, está en su biblioteca entre montones de legajos polvorientos; pero el filósofo... ¿dónde está?

-Eso mismo te pregunto yo -inquirió Tomás.

-Muy bien, Tomás. Y yo te respondo: el filósofo está en la realidad.

-¿En qué realidad?

-Aquí: en la realidad... Y la Filosofía es un saber acerca de la realidad, un saber que se descubre mediante su propio método... ¡Y basta para la lección de hoy!


5 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Hipatia 29 Junio 2007 | 03:12 PM

Bravo, Uberri.

Sin embargooo... (es curioso, me asusta un poco abrir la boca, pero me encanta la diversidad de opiniones. Sé que disentimos en muchas cosas, de modo que si digo algo que te pueda molestar, te pido disculpas de antemano.)

Como te decía en el sin embargo del principio, coincido más con la opinión de Tomás en que la filosofía "puede ser una ciencia" o "es una ciencia", puesto que la Ciencia observa, cuestiona y ofrece una interpretación de la realidad, en el intento de "acercarse a la verdad", cosa que también hace la Filosofía.

Agustín dice: "la Filosofía es un saber acerca de la realidad"; pero es un "saber" (la Ciencia es un saber) que se basa en hacer preguntas a la realidad (tal y como se hace en ciencia. El filósofo ha de hacerse preguntas sobre el mundo que le rodea, como también se las hacen el físico o el químico).

La Filosofía vino a substituir a los mitos, cuando estos dejaron de dar explicaciones convincentes y se hizo necesario buscar una explicación racional a los diversos aspectos de la realidad. Así nació la Filosofía en la Grecia Antigua. Los mitos intentaron dar una explicación definitiva, una explicación de los fenómenos naturales con carácter universal; pero no había nada de racional en ellos. Este objetivo de universalidad también lo persiguen la Filosofía y la Física, ésta última con el sueño de la Teoría del Todo.

En mi opinión, Ciencia y Filosofía difieren quizá en el lugar físico en el que se llevan a cabo una y otra; pero en el procedimiento de "observación, análisis, experimento, verificación, etc", de la realidad (Naturaleza) no difieren en absoluto, y se necesitan.

Puede que aparezca una línea (mental) separatoria entra ambas cuando hablamos de la "racionalidad" de la Filosofía y el "empirismo" de la Ciencia, que no debería existir.

Todo este rollo para decirte que veo la filosofía como una ciencia... Me he alargado mucho; lo siento, podría estar horas.

Un placer Uberri, me ha encantado el texto.... Y sus posibilidades.

Muchas gracias.

Un beso desde la Enter.

(Espera un momento, pillín; ¿me has puesto el cebo a propósito?)

lo dijo uberri 29 Junio 2007 | 04:39 PM

Hipatia:

Tienes verdadero amor por la ciencia: con qué vehemencia has saltado en cuanto Agustín ha planteado la posibilidad de sus límites.

Independientemente de lo que pueda añadir mi personaje, voy a ver qué puedo decirte yo. Como tengo tu comentario delante, me será fácil cuestionar alguna de tus afirmaciones tomándolas al pie de la letra.

Es cierto que la Filosofía nació históricamente en contraposición al mundo mítico, pero cuando al referirte a los mitos afirmas que no había nada de racional en ellos, quizá exageras. Pero esto nos llevaría a plantear el tema de la racionalidad y quizá sea demasiado pronto; aunque para no hablar en enigmas te diré que para algún filósofo el mero hecho de que los mitos “den razón”, den cuenta, de la realidad los convierte en racionales.

Dices bien que los mitos tenían carácter universal (y de hecho entraron en crisis cuando chocaron con otras tradiciones míticas como las orientales); pero luego afirmas categóricamente: Este objetivo de universalidad también lo persiguen la Filosofía y la Física, ésta última con el sueño de la Teoría del Todo. Esto ya es más discutible.

En la tradición filosófica la cosa quedó bastante clara cuando Dilthey trazó la línea divisoria entre las Ciencias Naturales y las Ciencias del Espíritu (ciencias humanas), y separó sus métodos. Es decir, la aplicación del método científico, basado en la matematización de lo real, restringía el ámbito de aplicación de las Ciencias Naturales a la realidad cuantificable.

Por eso la Filosofía podía reivindicar, después de la ilusión positivista, que ella era el auténtico saber universal, porque no se ocupaba de una parcela de la realidad, sino de toda la realidad. Y la Filosofía descubría asimismo que el método de observación, análisis, experimento, verificación no era propiamente el método filosófico pues restringía el objeto de estudio. (Y cuando la ciencia pretende explicarlo todo adquiere tal vez un carácter mítico).

Por supuesto, aciertas cuando pegas la etiqueta racionalidad a la Filosofía, incluso en su sentido fuerte. La Filosofía no es ciencia, pero sí es un saber racional (y en este sentido argumentable y comunicable). Y respecto al empirismo, tomado en un sentido amplio, tampoco es ajeno a la Filosofía: como decía Zubiri, la realidad entra por los sentidos (inteligencia sentiente).

Besos.

lo dijo maripa 3 Octubre 2007 | 07:55 PM

especificar mas lo que es realidad cuantificable.

lo dijo anonimo 16 Octubre 2007 | 08:34 PM

esto es una tonteria el por que no ponen solo un poco de resumen no un cuento que nada que ver con lo que las personas buscan

lo dijo anonimo 28 Agosto 2008 | 01:43 AM

esta in creible

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