cuña
Hay que intentar describir lo que es la vida de una persona encamada. Para decirlo con toda crudeza: esa persona sigue teniendo necesidades fisiológicas como cualquiera. Nosotros nos duchamos, vamos al servicio, nos lavamos la cara, las manos, los dientes... ¿Qué puede hacerse por la propia higiene atado a una cama?
Para empezar, hay que mostrar lo que es una cuña: una especie de orinal plano donde hacer las necesidades mayores. Y alguien tiene que ayudarnos. Si queda algo de humanidad caritativa en los hospitales, está en las manos de enfermeras, enfermeros y demás personal auxiliar.
La enfermera de la mañana, Dolores, era quien asumía estas tareas desagradables. Ya sabía que Agustín era pudoroso en extremo, pidiendo perdón por todo, como si molestase: un problema, porque había que tratarlo con mano dura para limpiarlo o no se dejaba. En cambio, Tomás era un protestón, sí, pero no tenía vergüenza y facilitaba las cosas. Dolores tiene parte principal en esta historia, porque el médico traumatólogo, haciendo las cosas en abstracto, estuvo a punto de cambiar a Tomás de habitación, y ella se opuso: había percibido la buena sintonía entre los dos accidentados, a pesar de la diferencia de edad.





