cuerpo
Después del suceso del libro, y tal vez en previsión de perder a su alumno apenas alumbrado, Agustín imprimió mayor ritmo a sus clases.
—Esta noche vamos a dejar atrás los problemas de la situación inicial, que no son fáciles. De ellos se ocupa la parte de la Filosofía que se llama Metafísica. Nosotros, aquí, en esta habitación de hospital, vamos a dar por bueno lo que hemos hallado: la persona, nuestra realidad inmediata, y ahora vamos a explorar la vida de nuestras humanas personas, que es lo que técnicamente se denomina Antropología. Pero conviene que no olvides lo aprendido.
—Eso intentaré —aseguró Tomás dócilmente.
—Perfecto. Pues tengo de nuevo que interrogarte.
—Adelante, estoy preparado.
—Pues comienza por describirme lo que ahora está presente a tu persona, a ti mismo, a ver si descubres algo bien curioso. ¿Qué ves?
—¿Quieres que describa otra vez la habitación?
—Bueno, no exactamente, sino todo lo que está en torno a ti, tomándote a ti como centro. Vamos, empieza.
—Hombre, pues... estoy aquí en la cama, tapado con una sábana...
—¿Tapado qué?
—Joer, pues de medio cuerpo para abajo.
—¿Y qué es eso de “cuerpo”?
—Pues, hombre, qué va a ser: mi cuerpo.
—Pero, ¿no es tu cuerpo algo con lo que te encuentras cuando empiezas a examinar lo que te rodea? ¿No acabas de toparte con tu cuerpo?
—Hombre, a mi cuerpo estoy pegado, ¿cómo no me voy a encontrar mi cuerpo? Mi cuerpo soy yo.
—Eh, eh, quieto ahí. Habíamos dicho que tú eres una persona. Lo que ahora estás descubriendo no es que tú seas tu cuerpo sino que tú eres una persona corpórea, lo que no es lo mismo —sonrió Agustín.
—¿Es que acaso podría yo ser una persona incorpórea? —inquirió Tomás.
—No sé si tú, pero bien podríamos imaginarnos una persona incorpórea. De hecho, no puedes decir que siempre tengas tu cuerpo presente con la misma intensidad. Por ejemplo cuando sueñas: la vivencia del cuerpo no es la misma.
—Pero los sueños —protestó Tomás— ocurren en mi cerebro...
—¡Aquí no se trata de la explicación científica del sueño, sino de tu experiencia íntima del sueño!
—No entiendo la diferencia —replicó Tomás—. A ver si es que tú vas a tener algo contra los científicos...
Agustín miró hacia él con inquietud.
—Primero —le recordó—, en aquella remota primera lección, distinguimos ya el ámbito del saber científico como diferente del saber filosófico... Y segundo, también te expliqué que el aprendizaje de la Filosofía no era un adoctrinamiento, sino una tarea tuya, pero una tarea rigurosa. Así que tienes que discutir mis argumentos, primero, entendiéndolos...
—Siempre te pones en plan prepotente —se quejó Tomás—. Me he limitado a recordarte que los sueños ocurren aquí —se dio una palmada en la frente—, en el cerebro, cosa que sabe el noventa y nueve por ciento de los mortales. Sólo tú debes de ser de los pocos que creen que los sueños ocurren de verdad...
—No me entiendes —dijo Agustín.
—Sí te entiendo. Pero te pones prepotente.
Enfado para otra noche.
7 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Estoy aún meditando determinado concepot con el cual me has calificado.... llegando a la conclusión que, efectivamente, tengo que leer más clásicos ya que desde el bachillerato no he tocado gran cosa.... y FILOSOFÍA. vaya vaya... siempre tienen las personas algún nexo que las une de una manera o de otra, no crees? Seguro que Anas os hecha de menos...
Uberri, he de confesarte que estoy algo atrasada en la lectura de tu blog.
Apenas tengo mucho tiempo libre estos días...
Pero me apetecia saludarte y agradecerte tu visita!
A finales de esta semana "me conceden" una pequeña tregua en el trabajo que aprovecharé para leerte con tranquilidaaaaaaaaaaad...
Hasta entonces, un abrazooo!*
Apple:
¿Qué he podido decirte, Dios mío?
¿Por lo de "emociones ingenuas"?... Era por eso de estar esperando el final de Fedra por ver si había beso o no... No te enfades. (Mira, por enfadarte ya no te corrijo las faltas).
Me has preocupado con lo de Anas, hasta que he caído en que te referías al río Anas.
¿Sabes lo que más me encantó de mi primera visita a Mérida?... ¡El acento extremeño! Me pareció lo mas dulce que había oído en mi vida.
Te visitaré en el blog.
Tarasia:
No te preocupes. Ya tengo aprendida la lección y me dedicaré a los microrrelatos..., pero ya me he comprometido a llegar hasta el final de este relato y estoy en ello.
(Aunque cuando me quedo sin comentarios me desinflo: por eso mil gracias por asomarte).
Besos a las dos.
que no me enfado, si me gusta ......... jarrrrrrrrrrr
ube, has visto el libro EL MUNDO CLASICO : LA EPICA HISTORIA DE GRECIA Y ROMA??
¡Apple!
¡Qué bien que estés ahí!
Por cierto ya te he dejado una nota en tu blog: Justine sí la he leído.
Ahí me tendrás atento. (No me echarás de menos...)
ya te he contestado





