sociedad alcohólica
La borrachera del guiri es la del energúmeno. Unos guiris borrachos son una horda de bárbaros. La borrachera española es la fiesta, un modo terreno de la felicidad, es decir, un bien cultural: algo exportable como los sanfermines. Un guiri borracho es un tarugo peligroso hasta que se desploma; metido en una peña se civiliza: baila, ríe, canta, se divierte pacíficamente.
Algo así argumentaba J., empeñado con su Asociación Musical en montar un concierto rock en la plaza (de toros) del pueblo. (Utilizo aquí rock en sentido genérico: toda música con guitarra eléctrica y batería).
Arremetía contra mis recelos cristianos. La ruptura rock/Iglesia es inmensa (no sé si absoluta: el rock sería entonces puramente demoniaco). Pero, de hecho, el cristianimo no es puritano. El vino se consagra: es la plenitud de la cultura mediterránea; pero la embriaguez es pecado. El rock viene a ser la bacanal civilizada. La charanga tradicional sigue viva en la fiesta, pero el rock es trasgresión y ha radicalizado la fiesta. No hay ya conexión con la religiosidad tradicional.
Y sería culpable ingenuidad caer ahora en el optimismo alcohólico, a la vista de la explosión contracultural que aflora en los conciertos. Bastaría con denunciar la conexión alcohol/alcoholismo; pero en sus aledaños ronda el hachís asesino, la farlopa y las pastillas.
La noche del concierto, el botellón montado en torno a la plaza de toros tenía proporciones épicas.
Hay una fractura profunda entre la juventud y sus mayores. Un concierto de rock de pueblo, con sus melés bailonas y un volumen de música que aturde y anonada, no es un espectáculo burgués (nada que ver con un concierto de jazz desde una butaca). Ni siquiera los viejos roqueros encuentran su sitio para que no se cierre el abismo entre generaciones: no parecen ya dinosaurios o carrozas, sino padres y madres asustados.
Asistí con R. al arranque de la actuación del grupo local. El sonido dejaba que desear. Media plaza llena. La incorporación de una sección de viento le daba al ritmo un aire latino. Pronto se alcanzó ese momento de entrega en que músicos y público botaban al unísono. Muchos días de ensayo para esa fugaz apoteosis. Buen rollo.
J. nos había invitado a una copa. Algún ex alumno, alguna ex alumna me saludaba en medio del fragor.
Nos fuimos a mitad de actuación. R. cansada, yo confuso. (No sé si sonó la versión que he oído en otros conciertos: la alucinante Jesucristo García:
-¿Cuánto más necesito para ser Dios? ¡Dios! -y toda la plaza coreando).
Post Data.- Hubo una pelea al final del concierto. Unos skins dieron una paliza a un miembro de la Asociación Musical y le pisotearon la cabeza. Está en el hospital: tiene que pasar por quirófano.
(Omito todo el trasfondo político del concierto, que J. me está ahora desentrañando; explicitarlo transformaría esta meditación en un análisis más justo de lo sucedido, pero yo sólo quería asomarme al fenómeno alcohol-rock).
7 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Horrible lo que sucedió y apenas comentas en tu postdata. Sin palabras.
Espero tu respuesta a mi último correo-e. No te habrás ofendido hasta la ruptura, ¿verdad?
ups que brutos...gracias por tu comentario uberri,¿tu crees que soy valiente? .En el mundo tiene que haber gente para todo,jiji
un beso
Efectivamente, lo que sucedió tiene conmocionada a la Asociación Musical, que ha logrado que los jóvenes tengan un local de ensayo para desarrollar sus talentos musicales.
(Ya te he avisado en tu blog de que te contestaré pronto).
Un beso.
Abril, mi mujer trabajó un tiempo en una residencia, y era capaz de contarme con fidelidad su trabajo. Llegué a la conclusión de que era un trabajo "vocacional": no vale cualquiera.
Un beso.
en una residencia trabaje tres años pero mi moral no lo pudo aguantar me peleaba con todo el mundo,(bueno casi) pero ahora estoy en un sitio muy distinto y pasa igual,trabaja gente sin preparacion y sin ganas y es con perdon una mierda,me estoy planteando seriamente cambiar e oficio,aunque en un hospital no haria el trabajo que me gusta es muy diferente,no se igual me jubilo jiji,la verdad es que me siento muy cansada,no se
un beso
Creo que puedo entenderte un poco: me paso el curso pensando en cambiar de oficio, por lo agotadora que es la enseñanza.
Pero al menos ahí tenemos el cariño de algunos alumnos, que compensa. No sé si en tu trabajo recibes algo de los que cuidas...
de los que cuido ni te imaginas todo lo que recibo,un monton son adorables por eso quiza me duele tanto ver que hay gente que no los trata bien,en eso estamos en el cada dia...





