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VIGA DEL TEJADO

"Levantad, carpinteros la viga del tejado. Como Ares llega el novio mucho más alto que un hombre alto [...] Quedan ascendidos todos los habitantes de esta manzana" J. D. Salinger

ÁNGELES REBELDES (ROBERTSON DAVIES): ALTERIVS NON SIT QVI SVVS ESSE POTEST

“Rabelais era maravillosamente culto porque aprender le divertía y ésa es, a mi juicio, la mejor justificación del estudio. No la única, pero sí la mejor.”

Ángeles rebeldes

Robertson Davies

No es ningún secreto por aquí que me divierten muchísimo las novelas ambientadas en la Universidad y protagonizadas por académicos, como La suerte de Jim de Kingsley Amis, los Intercambios de David Lodge, los Asuntos exteriores de Allison Lurie, La trampa maestra de Michael Frayn, Posesión de A. S. Byatt, el Sobre la Belleza de Zadie Smith o, por qué no, Los papeles de Aspern de Henry James. Y no son tampoco un secreto los motivos de tal preferencia. ¡Qué no habré dicho ya por aquí de los placeres de la identificación con lo leído!

Así que imaginad cuál fue mi alegría cuando leí que en Ángeles rebeldes Robertson Davies, ese genial maestro de la prosa descubierto para nosotros por Libros del Asteroide, cambiaba el decadente y violento Deptford, el inquietante mundo del circo y el ilusionismo, las ensoñaciones místicas, las trincheras de la I Guerra Mundial, la hagiografía, la psiquiatría junguiana, los teatros de provincias y los sibilinos enigmas... por la Universidad. Y no porque no me haya maravillado de la fuerza, riqueza y fecundidad de las tramas, personajes y ambientes creados y recreados en la magistral Trilogía de Deptford, que con todo derecho puede ser considerado un Clásico con mayúsculas, sino porque tenía curiosidad por ver cómo el vitalista Davies recorría los muros del muchas veces estéril y frío academicismo universitario. Adelanto ya la respuesta: con la agudeza, ironía, genio y maestría de siempre.

Un nuevo curso comienza en la Universidad de San Juan y el Espíritu Santo de Canadá, apodada “La Entelequia”. La alegre expectativa que cada septiembre se apodera de todos los campus universitarios que en el mundo están se ve alterada por dos noticias: el retorno del cruel y malvado, genial y despiadado hijo pródigo Parlabane; y el fallecimiento de Francis Cornish, un gran coleccionista de arte, que ha dejado un importante legado a la universidad. Los albaceas encargados de la administración del mismo son tres brillantes profesores de “La Entelequia”: Hollier, entusiasta rastreador de fósiles culturales; Darcourt, orondo y cordial sacerdote y profesor de griego neotestamentario; y el pícaro, sibilino y sátiro McVarish, especialista en Renacimiento. En el centro de este peculiar triángulo se halla Maria Magdalena Theotoky, brillante doctoranda cuya tesis doctoral versa sobre Rabelais y a quien su director de tesis, Hollier, ha prometido un enigmático manuscrito que ha de suponer el espaldarazo definitivo a su prometedora carrera. En el centro del triángulo, decía, Maria, y el enigmático manuscrito.

Pero frente a lo que ocurría con la mayor parte de las novelas citadas al comienzo, Ángeles rebeldes no se limita a narrar los afanes y desvelos de académicos con más o menos escrúpulos –casi todos ellos con pocos, me temo- por hacerse con el manuscrito inédito rabelaisiano, sino que esta peripecia es tan sólo una llave que da entrada a un mundo rico y fecundo, plagado de increíbles filtros amorosos, tradiciones romaníes, peculiares lutieres, enigmáticos e incomprendidos alquimistas de ayer y de hoy... y también de monomaníacos, crueles y egoístas perversiones, y horribles asesinatos; maravillosos e increíbles ingredientes todos ellos con los que Robertson Davies conformó una poderosa y magnífica fábula sobre la búsqueda de la identidad y los peligros que la renuncia a ésta acarrea.

Como dijo Paracelso,

“alterius non sit qui suus esse potest”
,

a saber: “que no sea del otro quien pueda ser dueño de sí” (mal traducido, por cierto, en esta edición como “otro no sea quien pueda ser el que es”).

Felicitémonos todos porque Robertson Davies está de vuelta. Que lo disfrutéis.

CEci


15 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Rubentxo 13 Abril 2008 | 11:59 AM

Te voy a hacer mi asesora de lecturas pendientes. Creo que coincidimos en muchas cosas.

Saludos, feliz domingo y gracias por la crítica de "Ángeles rebeldes", tiene buena pinta.

lo dijo CEci 13 Abril 2008 | 12:32 PM

Gracias a ti, Rubentxo, por tus fieles visitas y comentarios. "Ángeles rebeldes" es genial y como si no me equivoco has estado como yo vinculado a un depto. universitario durante cierto tiempo, seguro que reconoces algún que otro vicio típico.

Un abrazo y feliz domingo para ti también

lo dijo Lincha y Relincha 13 Abril 2008 | 01:52 PM

Siempre descubriéndonos nuevos y apasionantes títulos.

Abrazos dobles y literarios.

lo dijo Juan Fondevila 13 Abril 2008 | 02:48 PM

Hola Ceci!

Guiado por tu mano me llevaste a la lectura de la trilogía de Deptford. Ahora, vuelves a poner el anzuelo y como pez lector encantado vuelvo a picar.

Un abrazo

lo dijo CEci 13 Abril 2008 | 04:55 PM

Si os animo a leer algún título que os enganche y suscite uno de vuestros increíbles y geniales debates, yo encantada, hermanos. En esta en concreto hay mucho material filosófico que Relincha encontrará seguramente interesante, pues el malvado Parlabane es un escéptico de tomo y lomo.

Hola, Juan. ¡Qué bien tenerte por aquí! Si te gustó la trilogía de Deptford, disfrutarás sin duda de "Ángeles rebeldes", novela inaugural de una nueva trilogía. Es Robertson Davies en estado puro.

Un fuerte abrazo para los tres, o mejor, tres fuertes abrazos.

lo dijo dr. j 14 Abril 2008 | 06:40 AM

Como siempre, tomo nota. Gracias.

lo dijo Hilvanes 14 Abril 2008 | 02:05 PM

Compré Angeles Rebeldes junto con Bendición. Editorial, libros del Asteroide, que conozco gracias a ti. Deberían pagarte comisión por hacer lectores.

lo dijo CEci 14 Abril 2008 | 03:29 PM

Gracias a vosotros, dr.j e Hilvanes. Ya me contarás qué tal la nueva de la Mitford, Hilvanes. La tengo en el punto de mira. Y sí, lo de Libros del Asteroide no tiene nombre. Qué maravilla de editorial!

Un fuerte abrazo

lo dijo Concha Cardeñoso 15 Abril 2008 | 07:38 PM

Hola, Ceci y compañía. Soy Concha Cardeñoso, la traductora de Ángeles rebeldes, que tan bien has descrito. Tienes razón cuando dices, a propósito de la cita de Paracelso: «mal traducido, por cierto, en esta edición como “otro no sea quien pueda ser el que es”».

El el motivo no es otro que la forma en que venía dada la cita en inglés: «Be not another if thou canst be thyself».

Como puedes ver, la referencia al posesivo ha desaparecido por completo y sólo ha quedado la personal. A partir de ahí, Davies monta algunas conversaciones en torno al ser o no ser uno mismo y, claro, tuve que acatar su versión de Paracelso, porque de otro modo, no me habían cuadrado varias cosillas. Es decir, fue un decisión tomada, tras muchas consultas con latinistas y mucho darle vueltas, como "exigencias del guión".

Espero que sigáis disfrutando con Davies, yo sí, desde luego. Ya estoy terminando la segunda entrega de la trilogía Cornish y pronto empezaré con la tercera y última de la serie.

Un saludo cordial.

lo dijo Concha Cardeñoso 15 Abril 2008 | 07:48 PM

¡Huy! ¡Qué vergüenza!

Resulta que, cuando quise enviar el primer mensaje, el ordenador se colgó antes de que éste saliera (o eso creí yo). Entonces, volví a entrar en la página y lo escribí de nuevo añadiendo algunas cosillas. ¡Y ahora resulta que ha llegado tres veces! Lo siento, es la inexperiencia. Si se pueden borrar, dime cómo, que borraré los dos primeros y dejaré sólo el último.

Gracias.

lo dijo CEci 16 Abril 2008 | 06:42 AM

Hola, Concha! Muchas gracias por tu comentario. Me ha sorprendido. No me acabo de hacer idea de la difusión y alcance de la blogosfera. Para mí es un orgullo que me hayas escrito para poner además las cosas en su sitio.

No sé si lo has leído en mi presentación, pero soy latinista, doctoranda como Maria Theothoky, aunque yo no tan brillante, ni de lejos.

La traducción de "alterius non sit..." me llamó la atención al momento porque traducía "alterius" como si fuera "alius" y "suus" como si de "ipse" se tratara. Entiendo ahora que el problema se halla en la versión de Robertson Davies y no en tu traducción. A ti te corresponde traducir el orginal, no corregirlo. Me he encontrado con el mismo problema en numerosas ocasiones a lo largo de mi tesis -edición crítica y traducción de un inédito medieval-.

Quizás habría estado bien una N. de la T., explicando el problema, o quizá me puede mi formación, no lo sé. En cualquier caso, muchas gracias por la aclaración y por tu traducción de "Ángeles rebeldes". ¡Qué envidia me das con la ventaja que nos llevas a todos con la Trilogía Cornish.

Un afectuoso saludo

P.S. En cuanto a la repetición de los comentarios, no te preocupes. No es culpa tuya, sino de los problemas técnicos que nos da todos los días esta plataforma. A todos nos pasa.

lo dijo belljar 17 Abril 2008 | 06:09 PM

Gracias por la visita. Es un poco complicado dar de mí, pero lo seguimos intentando; al menos, hasta que resolvamos la historia de Tomé. De todas formas, te dejo un recuerdo:

www.fotolog.net/tampa_to_tulsa

Un abrazo.

lo dijo Angéline 23 Abril 2008 | 07:33 AM

¡Feliz día, CEci! Larga vida a la literatura

Un abrazo

Angéline

lo dijo Recaredo Veredas 24 Abril 2008 | 02:05 PM

Curiosa mezcla de metaliteratura y profundidad. La compraré. Buena reseña, como siempre.

lo dijo CEci 24 Abril 2008 | 07:15 PM

Gracias a ti por volver, Belljar, para contar qué tal le iba al bueno de Tomé. Ya he agregado tu fotolog a favoritos para seguirte la pista.

¡Qué ilusión le pones a todo, Angéline! Espero que pasaras un buen día del libro. Yo estoy empezando ahora la última de Chabon, aunque todavía no he cogido ritmo.

Robertson Davies es siempre una buena opción, Recaredo y "Ángeles rebeldes" es divertida, como toda la buena literatura.

Un abrazo para los tres.

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