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<title>El Sofista</title>
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<description>La vacuidad es la simiente de la palabra</description>
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	<title>El Sofista</title>
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<title>despedida: No Me Lo Digas</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/10/07/despedida-me-digas</link>
<dc:date>2008-10-07T11:58:09+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><c><strong>Despedida.</strong></p>
.<p>No me lo digas</p>
<p>Por favor</p>
<p>No me lo digas.</p>
.<p>Silencia la triste mirada</p>
<p>Obscurece la palabra.</p>
.<p>Vete</p>
<p>Pero no me lo digas.</p>
.<p>Contén tu lágrima junto a la mía</p>
<p>Y calla.</p>
.<p>No me lo digas</p>
<p>Parte ya.</p>
.<p>Cultivaré una soledad</p>
<p>Huérfana de tus palabras.</p>
.<p>Y déjame ir</p>
<p>Con mi silencio a cuestas</p>
.<p>Pero no me lo digas,</p>
<p>No, no me lo digas</c></p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/10/07/despedida-me-digas#comentarios
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<title> El Péndulo del eterno Retorno: ORIGEN</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/10/04/pendulo-del-eterno-retorno-origen</link>
<dc:date>2008-10-04T06:45:16+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>(Las ededes pretéritas reclaman su llugar- Los eones y los ínfimos segundos cabalgan el péndulo de la existencia...)</p>
<p><center>[Origen.</p>
<p>A veces la vida se me revela como una vibración navegando debajo de mi piel.</p>
<p>Me descubre mares y horizonte y abismos</p>
<p>Tormentas, cielos estelados y lunas carmesíes.</p>
<p>Grandes llanuras me habitan</p>
<p>Desiertos y dunas</p>
<p>Océanos, trémulas olas.</p>
<p>Historias ancestrales cabalgan ecos  que calan muy adentro</p>
<p>Voces antiguas que hablan, lloran o rezan</p>
<p>Gritan, suplican o amenazan.</p>
<p>Una necrópolis se erige en tumulto y habla</p>
<p>Los muertos nunca estuvieron muertos</p>
<p>Reclaman su porción de tiempo, su porción de historia</p>
<p>Los segundos pasados son pequeños garfios aferrados a la existencia</p>
<p>Y nadie renuncia</p>
<p>Todos</p>
<p>Somos</p>
<p>Caos.</p>
<p>Nadie renuncia</p>
<p>Dilo</p>
<p>Nadie</p>
<p>Renuncia.</p>
<p>A veces la vida se me revela como una vibración navegando debajo de mi piel.</p>
<p>Es la oscilación de los tiempos</p>
<p>El péndulo</p>
<p>Del eterno retorno.</p>
<p>Dime ¿tú también la sientes?</p>
<p>Calla.</p>
<p>Ya</p>
<p>Lo</p>
<p>Sé.</center></p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/10/04/pendulo-del-eterno-retorno-origen#comentarios
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<title>Un beso</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/09/13/un-beso</link>
<dc:date>2008-09-13T08:04:43+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>Tanto fuego...</p>
<p>Tanta pasión encendida</p>
<p>Caderas que tiemblan y se funden</p>
<p>Como llamas que evocan</p>
<p>Los retorcidos troncos del olivo.</p>
.<p>Tanto fuego...</p>
<p>Al final sólo quedan las cenizas.</p>
.<p>Tanta belleza...</p>
<p>Para ser flor de un día.</p>
.<p>Por tu sexo pleno incenciaría</p>
<p>Todo un Universo.</p>
.<p>Por un solo segundo perdería</p>
<p>Mi ser eterno.</p>
.<p>y así...un beso .</p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/09/13/un-beso#comentarios
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<item>
<title>NADA TENGO QUE HACER</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/08/31/nada-tengo-hacer</link>
<dc:date>2008-08-31T23:47:30+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Nada tengo que hacer</strong></em>.</p>
<p>Nada tengo que hacer</p>
<p>Nada que decir.</p>
.<p>Todo está dicho y hecho.</p>
.<p>La brisa de los tiempos</p>
<p>Encierra todas las palabras</p>
<p>Aprisiona todos los actos.</p>
.<p>Soy una mota de polvo que cabalga</p>
<p>El rayo efímero de luz</p>
<p>De un solitario segundo.</p>
.<p>Digo: Solidaridad</p>
<p>Y el rumor de una catarata</p>
<p>Se escapa.</p>
<p>Digo: Crucificado</p>
<p>O Santo o Bueno</p>
<p>Digo: Revolución</p>
<p>O Justicia, Igualdad.</p>
.<p>Digo tantas cosas que se llevó el viento</p>
<p>Un mar de sangres abona las innúmeras espigas</p>
<p>En los campos de la memoria</p>
<p>Y las amapolas en las eras, con la cebada.</p>
.<p>¡Palabras!</p>
<p>¡Pétalos de un día!</p>
.<p>Al fin, yaceré callado</p>
<p>Sepultado</p>
<p>Bajo una mota de luz solar.</p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/08/31/nada-tengo-hacer#comentarios
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<item>
<title>Los Días</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/08/30/los-dias</link>
<dc:date>2008-08-30T17:34:22+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><c>Los Días</p>
.<p>Corres</p>
<p>Corres tras la luz</p>
<p>Y corres tras las sombras</p>
<p>Perdido</p>
<p>Naufragado</p>
<p>Sabes que tu mundo se perdió entre las sombras</p>
<p>Mientras sonaban las trompetas de la Luz.</p>
<p>Y corres</p>
<p>Corres tras las ninfas evanescentes de la noche</p>
<p>Tras la idea que asoma todos los amaneceres</p>
<p>Y que encuentra la muerte de los ocasos.</p>
<p>Quizás la desea, la muerte.</p>
<p>Y tú corres</p>
<p>No puedes hacer otra cosa, desear otra cosa</p>
<p>Tras el camino se halla el camino</p>
<p>Tras el ocaso, la noche tiende sus lazos</p>
<p>Sus brazos te rodean mientra suena el son de las estrellas</p>
<p>Ya vendrá la mañana encinta de finales</p>
<p>Ya vendrán las horas preñadas de ataúdes</p>
<p>Y los niños que no tuviste</p>
<p>Gritaran el silencio que te espera.</p>
<p>Mientras tanto,</p>
<p>Corres.</c></p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/08/30/los-dias#comentarios
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</item>

<item>
<title>Edad.</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/08/25/edad-</link>
<dc:date>2008-08-25T01:19:54+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Edad</strong></p>
.<p>Me siento los huesos.</p>
.<p>Mis cartílagos ya bailan una danza melancólica</p>
<p>En la bóveda blanda de los meniscos.</p>
.<p>Como un río espeso encharca la sangre</p>
<p>Las calles del cuerpo, las pequeñas venas,</p>
<p>Como barro sucio la sangre en las acequias,</p>
<p>Carreteras o senderos en las carnes.</p>
.<p>Me pesa el corazón y me pesan</p>
<p>Los recuerdos.</p>
<p>Una memoria adiposa gravita la fatigada osamenta.</p>
.<p>Un hígado graso derrama mantecas</p>
<p>Lágrimas de ginebra</p>
<p>Una pirámide de noches que fracasa</p>
<p>Un vertedero de estrellas que estallan</p>
<p>Con luz negra.</p>
.<p>Negra como una fosa</p>
<p>Negra, negra.</p>
.<p>Edad.</p>
<p>¡Qué palabra tan larga!</p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/08/25/edad-#comentarios
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</item>

<item>
<title>Llegó el invierno a mis entrañas</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/07/09/llego-invierno-mis-entranas</link>
<dc:date>2008-07-09T21:47:52+00:00</dc:date>
<content:encoded><![CDATA[<p><em>me comunicaron  tu muerte, amigo mío...</em>.</p>
..<p><center>Llegó el invierno a mis entrañas</p>
<p>Tejió un velatorio de hielo y escarcha</p>
<p>Unos colmillos fríos</p>
<p>Unas estrellas frías</p>
<p>Unas  manos, unos dedos</p>
<p>Y una herida fría</p>
<p>Fría, fría</p>
<p>Fría.</p>
.<p>Tu muerte este verano</p>
<p>Ha congelado el Universo.</p>
.<p>Me pregunto, amigo mío</p>
<p>Si podré esquiar en tu recuerdo.</p>
.<p>Seguirte en tu soledad</p>
<p>Más sola del cementerio.</p>
.<p>Se ha hecho un invierno, sí</p>
<p>Un frío, definitivo invierno.</p>
.<p>Cabalgabas un otoño tan largo, amigo mío</p>
<p>Y hacía tanto tiempo.</p>
.<p>No puedo decirte adiós</p>
<p>Quisiera decir</p>
<p>Hasta luego.</p>
<p>.....................</center></p>
]]></content:encoded>
<comments>
http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/07/09/llego-invierno-mis-entranas#comentarios
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</item>

<item>
<title>&lt;center&gt;&lt;strong&gt;Lección 25&lt;/strong&gt;: sobre la eficacia de la ley Heinsenstal en el desarrollo de las sociedades del siglo XXII.  (impartida por el ilustre profesor Jurut Pesoj en la universidad para privilegiados de  Praga en el curso 2158/59)&lt;/center&gt;</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/07/08/leccion-25-sobre-eficacia-la-ley-heinsenstal-el</link>
<dc:date>2008-07-08T05:28:22+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">RELATOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>HISTORIA DE LA CIENCIA.</strong></p>
<p><center><strong>Lección 25</strong>: sobre la eficacia de la ley Heinsenstal en el desarrollo de las sociedades del siglo XXII.  (impartida por el ilustre profesor Jurut Pesoj en la universidad para privilegiados de  Praga en el curso 2158/59)</center></p>
<p>“El ruido de la televisión es realmente insidioso; es un murmullo sordo que se va adueñando de tu cerebro, lo reblandece, lo amasa y lo deja convertido en un bollo o un croissant. Sin embargo nadie lo apaga. Una vez encendido, se adueña impunemente de la casa y de las personas. Taladra los cráneos, penetra por las orejas, y se expande por todo el sistema nervioso y se adueña de él” Esta calumniosa descripción del sonido de los televisores, fue publicada en una de las más prestigiosas revistas de política estratégica, dependientes del Foreing Office de la Gran Bretaña,  por un prestigioso periodista a principios del siglo XXI, exactamente en el número correspondiente a junio de 2010. La gran repercusión de las calumniosas, aunque en parte acertadas, opiniones de este individuo -cuyo nombre ha sido borrado definitivamente de cualquier fichero actual-, hizo que los gobernantes centraran su atención en el fenómeno de la penetración en las mentes biológicas conscientes. Ordenaron a sus mejores científicos que se centraran, una vez más, en la posibilidad de aprovechar esa vía de penetración en la mente de sus ciudadanos.</p>
.<p>Fue como descubrir  un nuevo continente. Y, como tal, decidieron explotarlo. Entraban en las mentes, se infiltraban en ellas, escondidos en aquel ruido. Subrepticiamente. Y, poco a poco, sin que los ciudadanos se dieran cuenta, se apoderaban de su voluntad.  La vieja publicidad cargada de mensajes subliminales había sido la precursora de las nuevas y sofisticadas técnicas de manipulación. De hecho, ahora, la publicidad que se emitía por la  pequeña pantalla –no tan pequeña, ninguna era ya inferior a las 47 pulgadas- carecía ya de aquellos recursos. Nunca la publicidad había sido tan veraz como entonces. El verdadero caballo de Troya se escondía en los programas corrientes de entretenimiento y el los informativos. Los reality y los magacines de actualidad, ocupaban el ochenta por ciento del tiempo de emisión. Su efectividad crecía a medida que la gente se aburría de ellos. Se descubrió que, cuando los teleespectadores se cansaban de un programa, no apagaban el televisor ni cambiaban el canal. Esto último era, en todo caso, inútil, puesto que todos los canales emitían programas similares. Lo que sucedía era que la gente dejaba el aparato abierto, con el volumen considerablemente alto, de tal forma que podía escucharse  por toda la casa. Escucharse, no entenderse. A nadie le importaba –ni le importa a nadie, hoy día- lo más mínimo el contenido de aquellos programas de televisión. Sin embargo, se habían habituado de tal manera al ruido que no soportaban su ausencia.  Una vez acostumbrado  a ese sonido, el ciudadano medio ya no toleraba el silencio. Aquella fue la clave de las nuevas modalidades y  técnicas de manipulación de las conciencias.</p>
.<p>No está muy claro quién fue el primero en describir los mecanismos de éste fenómeno psicológico; puesto que, casi al mismo tiempo, publicaron sendos artículos sobre el tema el conocido doctor en psicología Franz Clauswitch Heinsenstal   y el  Nobel en sociología Dr. Yashumiro Narayita.  Aunque cada uno abordaba el tema desde su disciplina, lo cierto es que su concusión fue la misma, quedando definida en la que hoy conocemos como la ley Heinsenstal sobre atención/resistencia. Personalmente, creo que fue injusto dar el nombre del alemán a este importante descubrimiento, pues la vertiente social del mismo y sus aplicaciones en psicología sociopolítica son las que verdaderamente nos  han llevado al actual estado de paz y bienestar.</p>
.<p>En cualquier caso, lo que nos concierne a quienes nos encontramos en este aula, es el resultado de dichas investigaciones; cuyas aplicaciones tanta transcendencia han tenido para el desarrollo de nuestra actual sociedad; tanto para los hombres como para las máquinas. Así, pues, veamos el enunciado de la conocida ley de atención/resistencia.</p>
<p>Esta ley dice lo siguiente: la eficacia de un mensaje emotivo es directamente proporcional a su repetición e inversamente proporcional a la atención prestada al  mismo. Con el conocido, e importante, corolario sobre la relación entre la desatención y la docilidad.</p>
.<p>Ampliando el enunciado, éste nos dice que, en cuanto a mensajes emocionales, cuanta menor es la atención que se presta a un mensaje, menor es la resistencia que se opone al mismo; de tal forma que, si dicho mensaje se repite n veces, el ente biológico deja de prestarle atención, con lo cual deja de oponer resistencia al mismo. A partir de n+1 repeticiones, el estado emotivo del sujeto inicia un proceso de identificación con dicho mensaje, que se va incrementando con las sucesivas repeticiones, hasta que sus emociones -llamadas sentimientos fuera del ámbito científico- son exactamente aquellas que transmiten tales mensajes; a tal circunstancia de repetición nos referiremos, en adelante, con el término científico de “ruido emotivo”.</p>
.<p>De esta ley se desprende el importante corolario sobre desatención y docilidad.  Este sostiene que la caída progresiva de  la atención del sujeto, debida a la repetición de n+1 mensajes, conlleva, al mismo tiempo, una dependencia o adicción a los mismos. De tal forma que el sujeto, finalmente, se ve incapaz de desarrollar  ninguna actividad en ausencia de dichos mensajes. Esto es fácil de observar en la vida doméstica y laboral: si detenemos los televisores del hogar o de los centros de trabajo, la faena se hace más fatigosa y las relaciones entre los entes biológicos o seres humanos se hacen tensas. Si la ausencia de “ruido emotivo” se prolonga, entonces se cae en la inactividad o apatía, y en la indiferencia. Ocasionalmente, se vuelven a manifestar pulsiones de violencia e incluso de agresión al entorno, humano o cibernético. En cambio, si se mantiene la saludable presencia de ruido emotivo por encima de n2+1, entonces el carácter del individuo se hace dócil y agradable, incrementándose, de esta forma, su sociabilidad y la capacidad de disfrutar de sus relaciones con otros entes biológicos y no biológicos.</p>
.<p>De aquí a determinar con exactitud las cualidades emotivas que se debían retransmitir y su frecuencia, sólo había un paso. Las  empresas multinacionales de  aquella época (aunque les pueda parecer a ustedes increíble, había más de una), desarrollaron rápidamente las técnicas y contenidos necesarios. Se instalaron pantallas de gran formato en todos los lugares que aún no habían ocupado. En los talleres y oficinas, en las esquinas de todas las calles, en los transportes públicos y en los centros médicos, en las aulas de las escuelas y en las universidades (aunque ustedes no oigan, detrás de sus asientos se retransmite ahora un programa que lleva por título  “Reina por un día”, inspirado en un digno precursor de 1969 del mismo nombre); también en los hogares se realizó lo mismo: pantallas en la portería, las escaleras y los ascensores; dentro en las cocinas y en los baños y, por supuesto, en todas las habitaciones, salones y comedores.</p>
.<p>El resultado fue una progresiva desaceleración de los conflictos. Las guerras remitieron pues nadie quería participar en ellas. Desaparecieron todos los vestigios de rebelión en los países infradesarrollados –tan poblados entonces- que vivían en un estado de permanente violencia y odio hacía las demás naciones, debido a una enfermiza e injustificada envidia, afortunadamente erradicada hace mucho tiempo. La rebeldía también existía en los países desarrollados: proliferaban sindicatos que amenazaban la producción adecuada de bienes y movimientos reivindicativos de toda índole. Algunos de ellos totalmente absurdos, como los que reclamaban libertad sexual, igualdad de retribuciones, comida para los hambrientos o protección para las focas del Ártico. Cómo si uno no pudiera hacer en la cama lo que quisiera con su esposa, valiera igual el trabajo de un sabio que el de un necio, hubiera comida para todos (incluidos los vagos e ignorantes) o las focas fuesen más útiles vivas que muertas. ¿Se imaginan ustedes unos guantes de piel de... ¡foca viva!? – Todos estos absurdos estaban basados en una emotividad mal modulada en la que dominaban, como ya hemos mencionado, la envidia y la violencia.</p>
.<p>A su vez, estos sentimientos venían provocados por un exceso de individuos biológicos. La superpoblación era evidente; debido a lo cual, sólo sobrevivían en condiciones aceptables los individuos y las naciones más industriosas o bélicamente más potentes. Obviamente el mérito de su superioridad no era reconocido por aquellos individuos o grupos más débiles o defectuosos. Mas bien, al contrario, estos últimos alimentaban un rencor que ocasionaba frecuentes estallidos de violencia en forma de guerras, rebeliones o violencia doméstica. Naturalmente las principales victimas de tal aberración eran los mismos que la provocaban. Los más fuertes desarrollaban métodos de defensa y agresión cada vez más eficaces; hasta tal punto llegó el absurdo, que a los rebeldes sólo les restaba inmolarse con unos kilos de explosivos, con tal de saciar su venganza y su insatisfacción.</p>
.<p>La ley Heinsenstal sobre atención/resistencia terminó con este estado caótico y desgraciado de cosas. La inteligente aplicación social de los mensajes emotivos por encima del umbral n+1, en una primera etapa, y en n2+1, en una segunda, permitió implementar una organización racional en los asuntos de los entes biológicos conscientes sin apenas  oposición, gracias a la docilidad inherente a la praxis de la desatención; tal como hemos mencionado que señala el corolario sobre desatención y docilidad de dicha ley.</p>
.<p>Por otra parte, la modulación progresiva del estado de ánimo de los entes biológicos conscientes, tuvo un efecto altamente positivo en el desarrollo evolutivo de las técnicas y mecanismos empleados. Sobre todo en cuanto a la evolución de los televisores. La causa de esta excelente evolución, radicó en el coste de realizar programas adecuados a la adaptación emotiva de los ciudadanos. Pues las técnicas de implementación de la fase de desatención implicaban que los formatos de los programas televisivos debían cambiar, modulándose, día a día para una mayor efectividad. Así, por ejemplo, si en el programa del lunes una concursante vestía de azul, en el del martes lo debía hacer de amarillo, dejando todo lo demás exactamente igual que el día anterior; el martes, seguiría de amarilla esa concursante, pero el presentador en lugar de saludar con un “buenos días, amigos”, debía sustituir dicho saludo por un “bienvenidos a nuestro concurso”. Y así, sucesivamente. El ajetreo en los estudios de filmación y en los platós, era tremendo y terriblemente caro. Hasta que se diseñó el nuevo chip evolutivo que permitía a los propios televisores realizar virtualmente tales imperceptibles cambios. Ingeniosos mecanismos, incorporados en la pantalla de los televisores, permitían captar y calibrar con exactitud el grado de docilidad desatenta de los entes biológicos y, por tanto, utilizar tales datos para introducir las variaciones necesaria en programas de realidad virtual que, a partir de entonces, pasaron a sustituir a los anteriores realizados por personas.</p>
.<p>Hoy podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el desarrollo evolutivo  excepcional de los televisores es lo que ha permitido que este planeta viva en paz y armonía. Con este aserto quisiera terminar esta lección de Historia del siglo XXI.</p>
.<p>Espero que la lección de hoy haya sido de su interés. Quedan ustedes emplazados, el lunes que viene, a la misma hora, para nuestra próxima lección; que versará sobre la relación entre el tobogán demográfico biológico y el ascenso productivo de pantallas plasmáticas, durante el primer siglo de aplicación social de la ley Heinsenstal sobre atención/resistencia.</p>
<p>Buenas tardes.</p>
.<p><em>(Al terminar la magistral lección del Dr. Pesoj, con  estas últimas palabras, se levantaron todos los televisores y aplaudieron entusiasmados. Apenas quedaban ya entes biológicos capaces de transmitir algún conocimiento que valiera la pena. Generalmente, los seres biológicos destacaban en asignaturas relacionadas con el pasado, lo que ellos llamaban Historia. Parece que ello se debe a cierta disfunción llamada melancolía por unos, y nostalgia por otros; y que la aplicación inteligente de la ley Heinsenstal no ha podido erradicar.)</em></p>
<p>Fin</p>
<p>jtr/08</p>
]]></content:encoded>
<comments>
http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/07/08/leccion-25-sobre-eficacia-la-ley-heinsenstal-el#comentarios
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</item>

<item>
<title>&gt;¿No las veis? Son las tinieblas</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/07/03/-ano-veis-son-tinieblas</link>
<dc:date>2008-07-03T06:14:50+00:00</dc:date>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿No las veis? Son las tinieblas</strong>.</p>
.<p><strong>Prensa</strong></p>
..<p>¿No las veis? Son las tinieblas.</p>
<p>Cuando aspiráis el cálido aire de las ciudades</p>
<p>La corriente fétida que separa los edificios</p>
<p>Y las paredes de las habitaciones que os alojan</p>
<p>¿No las veis?</p>
<p>Son las tinieblas.</p>
<p>Son un pensamiento sucio que emana de las salas de reunión</p>
<p>Son los ecos de las palabras que recitan en la bolsa</p>
<p>Son los discursos de los magnates</p>
<p>Y las palabras pequeñas del profesor de crucifijos</p>
<p>Soberbio mentor de prohibiciones y pecados</p>
<p>Onanista del papel de Biblia</p>
<p>Instalador de cilicios</p>
<p>En el cerebro de los niños.</p>
<p>Son las tinieblas</p>
<p>Pero no las veis</p>
.<p>Corred, corred, no podréis esconderos</p>
<p>Ellas os persiguen</p>
<p>En las páginas de los periódicos escondidas</p>
<p>En columnas defecadas</p>
<p>En artículos deyectados por cerebros que se alimentan</p>
<p>De pienso de talonario y pan de sangre</p>
<p>Corred, corred, pero os perseguirán</p>
<p>Inclementes trepando por las palabras</p>
<p>Despiadadas desmenuzando los corazones que guardabais</p>
<p>Intactos desde la infancia.</p>
<p>Nada quedará puro cuando la luz penetre</p>
<p>De una vez, al fin</p>
<p>Vuestra mirada.</p>
<p>Una luz de sombras</p>
<p>Una garra.</p>
<p>Sólo una garra.</p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/07/03/-ano-veis-son-tinieblas#comentarios
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</item>

<item>
<title>En el cementerio</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/06/01/en-cementerio</link>
<dc:date>2008-06-01T08:54:35+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><center><strong>En el cementerio.</strong></p>
.<p>A nadie tengo</p>
<p>Nadie me habla.</p>
<p>El tiempo corre acarreando nubes  y  estrellas</p>
<p>Y los soles de los días.</p>
.<p>Sobre la lápida</p>
<p>Bajo la lápida</p>
<p>El tiempo pasa.</p>
.<p>Acuden tristes</p>
<p>Lúgubres cortejos</p>
<p>Abandonan nuevos ataúdes los deudos</p>
<p>El luto de las viudas.</p>
.<p>Sobre la lápida</p>
<p>Bajo la lápida</p>
<p>El tiempo pasa.</p>
.<p>Tiritan los huesos</p>
<p>Bajo las lápidas</p>
<p>Se estremece el cielo</p>
<p>Sobre las lápidas.</p>
<p>La vida termina</p>
<p>En el cementerio.<center></p>
]]></content:encoded>
<comments>
http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/06/01/en-cementerio#comentarios
</comments>
</item>

<item>
<title>ÚLTIMA  POSTA</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/05/08/ultima-posta</link>
<dc:date>2008-05-08T08:30:23+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Última posta</strong></p>
<p>Cabalgo mi diástole de sombras en el laberinto umbrío de los corazones</p>
<p>Siento el aliento de mis amadas.</p>
<p>Recorro desconsolado el laberinto de las viejas pasiones y sus espejos</p>
<p>Siento el aliento de mis amadas.</p>
.<p>Me sepultan los recuerdos</p>
<p>Se agostan la memoria y la catarata umbría de los quebrados sueños</p>
<p>Se arruinan los minúsculos comercios en el mero zoco de mis pasiones</p>
<p>Corro, huyo, cabalgo la sístole de las tinieblas.</p>
.<p>Me sepulta la memoria y siento el aliento gélido de mis amadas.</p>
.<p>Quedará un corazón de sombras</p>
<p>Cabalgando arenas en el desierto</p>
.<p>Quedará un latido solitario</p>
<p>En el camposanto del recuerdo.</p>
]]></content:encoded>
<comments>
http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/05/08/ultima-posta#comentarios
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</item>

<item>
<title>Sombra de culo por las esquinas</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/17/sombra-culo-las-esquinas</link>
<dc:date>2008-03-17T22:52:30+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Sombra de culo por las esquinas</strong></p>
.<p>Sombra de culo por las esquinas</p>
<p>Calambres trepadores en la obra vista de tus moradas</p>
<p>Oh, tú, ciudad de los maricas.</p>
.<p>Vendidos en portadas arcoiris</p>
<p>.Tiemblan vuestros muslos en los anuncios</p>
<p>Por palabras de las revistas</p>
.<p>Un derrumbe de sueños estremecidos</p>
<p>Una vasija y una guarda de deseos</p>
<p>Un retorcido entresijo.</p>
.<p>Abridme cielos</p>
<p>Hacedme pleno</p>
.<p>La loca se cuelga una lágrima del pecho.</p>
.<p>Y muere aterrorizada bajo las corbatas</p>
.<p>Abridme sombras.</p>
.<p>Un derrumbe va por dentro</p>
<p>Y se multiplican las esquinas.</p>
.<p>Hacedme pleno</p>
<p>Con mi sangre roja.</p>
.<p>Se me cierran todas las orejas</p>
<p>Y los ojos se me cierran</p>
.<p>Me escupen de su mirada los ejecutivos de miserias</p>
<p>Me vomitan las puertas de las iglesias.</p>
.<p>Abridme sombras</p>
<p>¡Que ya vengo!</p>
..<p>.                     (a Federico García, con el maximo respeto).</p>
]]></content:encoded>
<comments>
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<title>ESCUCHANDO A LISTZ: poema.</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/15/escuchando-listz-poema-</link>
<dc:date>2008-03-15T07:16:39+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><center><strong>Escuchando a Listz</strong></p>
<p>Como lágrimas de una lámpara antigua e intrincada, de aquellas que llaman arañas, las notas. De la caja del piano, semiabierta, se derrama un manantial de acentos; cristalinos peldaños que me elevan, me transportan y me hunden.</p>
<p>Sonata en si menor. Virtuosísima melodía, y acerada. Pulsa las mínimas fibras de la epidermis. Desciende con el inaudible, afilado trino a remover las oscuras aguas en las  hondas acequias del alma.</p>
<p>Oh, sueño de amor, corres, saltas, brincas desde dentro, asomas por mis poros; eres yo mismo queriendo escapar de mi piel. Me llena agitada tu melodía, tu locura de espirales impetuosas  y carreras de calesa alocada e imprudente.</p>
<p>Oh, amor perdido. Pálido cadáver de las ilusiones, mortaja de la pasión. El piano llora con gruesas notas, espesas como ríos de lava. Un magma frío, un bordón de piedra, me descifra y se llama tristeza.</p>
<p>Se levantó Dios contigo, Franz, y dijo ¡Música! ¡Amor!</p>
<p>Melodía</p>
<p>Y el mundo se hizo.</center></p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/15/escuchando-listz-poema-#comentarios
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<item>
<title>Frutas de la Razón ...II- Fruta segunda: la Culpa</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/14/frutas-la-razon-ii-fruta-segunda-culpa</link>
<dc:date>2008-03-14T12:52:01+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">las Frutas de la Razón Triste</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Frutas de la Razón Triste.</strong></p>
<p>Fruta segunda: la Culpa</p>
.<p>A ti, oh culpa, pertenecemos desde algún instante de la historia. Causa final judeo-cristiana nos has de revelar el eterno destino tras el último juicio. El día después del Apocalipsis, seremos todos por fin uno: cada cual y su culpa. El Juicio es la gran catarsis; el noúmeno verdadero, el pecado de existir. Pues, desde el horizonte crepuscular, la luz de la culpa se extiende constituyendo, como insidiosa arena, el cemento de toda biografía. La imperfecta catarsis del confesionario o del palacio de justicia, es el desvaído reflejo de las miradas omnipresentes que nos atan vilmente en el centro de la existencia.</p>
.<p>Ya el amor y el perdón fugaz de la culpa del ser amado, ya su corrupción, es la madre terrible de las acusaciones. La telaraña de la culpa invade los hogares, las patrias y los laboratorios. ¡Oh, progenitora de la ciencia! Pues ¿no has engendrado la fructífera idea de la causalidad? Culpa y causa, religión o moral, ciencia o cierta filosofía...</p>
.<p>Habitante de la mirada, engendras el más puro instinto de la supervivencia: el odio. Aquel odio que salva a los vivos y entierra a los muertos. Una acusación permanente dispuesta a saltar sobre nosotros, nos hace héroes en tiempos de guerra, buenos ciudadanos en tiempo de paz. Un legión de ojos acusadores conforman la civilización, ordena nuestras vidas y nos constriñe a destilar, gota a gota, el odio de la reserva siempre dispuesta en las bodegas de Marte. Es esta la fuerza que hace del apacible tejedor de otros tiempos, el feroz soldado de todas las guerras. Fuente silenciosa que llena el manantial de la sangre futura. Esta sed de saqueo y violación ¿dónde la escondían durante su anterior vida de orden? Serbios ortodoxos, mujaidines del Islam, marines juramentados de Walt Dysney...asesinos, torturadores y violadores en Bosnia, Líbano, Vietnam o Corea. Durante la paz tejían con la mirada el odio y la culpa ajena. La Patria es, sin duda, el crisol donde generamos la culpa de quienes nos son extraños. Es una espada sobre el cuello del extranjero, una guillotina para el diferente. Es la madre de todas las guerras.</p>
.<p>La culpa afila cuchillos, carga fusiles y guarda las bayonetas envueltas en banderas.</p>
.<p>Tristes frutas de la razón me llevan; más allá del amor, más allá de las banderas.</p>
.<p>zenon</p>
]]></content:encoded>
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<item>
<title>El parto del Big-bang o Einstein se quedó corto.</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/11/el-parto-del-big-bang-o-einstei-se-quedo-corto-</link>
<dc:date>2008-03-11T16:47:27+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS COMENTADOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><center><strong>El parto del Big-bang</p>
<p>O Einstein se quedó corto.</strong></p>
..<p>Al modo de los eleatas os lo digo hoy</p>
<p>La verdad que hallo</p>
<p>Pues natura queda pequeña</p>
<p>Cuando el hombre la adivina</p>
<p>La crea.</p>
.<p>Pienso en él.</p>
<p>Dentro de cien años comprenderán mi obra, dijo.</p>
<p>Luego durmió, o retorno a su cueva, quien sabe.</p>
<p>Retumba el Big-bang en mis oídos</p>
<p>Un coro de grillos, una baraúnda de intensos berridos</p>
<p>¡Todo un siglo de científicos!</p>
<p>Y sólo el Big-bang retumba.</p>
<p>Los hijos de Einstein no han comprendido</p>
<p>Tocan la música celeste con ecuaciones equivocadas</p>
<p>Y aún así tiembla Natura bajo sus algoritmos.</p>
.<p>Hoy me ha hablado.</p>
<p>Su voz me llega saltando el arco iris sangriento</p>
<p>Del pasado siglo.</p>
<p>No fue la cuna de un tiempo</p>
<p>El Gran Bum</p>
<p>¡No es hijo único el reloj!</p>
<p>Ah, cuanta luz de pronto</p>
<p>Cuan súbito abismo.</p>
<p>Nacieron incontables tiempos</p>
<p>Elásticos como corazones de goma.</p>
<p>Alberto intuyó sus contracciones</p>
<p>Y las encerró en solitaria cárcel</p>
<p>Con barrotes de luz.</p>
.<p>Pienso en él</p>
<p>Porque él me pensó entonces.</p>
<p>Un siglo era preciso para que yo abriera los ojos del superhombre</p>
<p>Y pudiera proclamar</p>
<p>Este es el cerrojo</p>
<p>Esta es la puerta.</p>
<p>Incontables tiempos os esperan.</p>
.<p>Ciegos habéis estado y timoratos.</p>
<p>“Mas allá de la luz, proclama vuestro temor, no hay Nada”</p>
<p>Cobardes.</p>
<p>Hay otra luz.</p>
<p>Palpitan incontables corazones de goma.</p>
.<p>Con el martillo habrá que golpearos</p>
<p>Para derruir vuestro mezquina fortaleza.</p>
<p>¡Tanto os gusta permanecer encerrados!</p>
.<p>Al mayor problema os doy respuesta.</p>
<p>Sois como niños encerrados en un parque de arena.</p>
<p>Hacéis figuras mientras el sol os quema</p>
<p>Y pensáis que quien arde son ellas.</p>
.<p>Pienso en él</p>
<p>Y proclamo la verdad primera</p>
<p>La gravedad es la forma de un tiempo.</p>
<p>Su elástica ecuación.</p>
.<p>¿Hasta donde me llama la tierra, Federico?</p>
<p>Pienso en ti.</center></p>
..<p><derecha>(Quizás continué</p>
<p>Pues estas palabras</p>
<p>Ye refundan los mundos)</p>
<p>zenon</derecha></p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/11/el-parto-del-big-bang-o-einstei-se-quedo-corto-#comentarios
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</item>

<item>
<title>HISTORIAS DE CALLEJON</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/10/historias-callejon</link>
<dc:date>2008-03-10T00:40:18+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">RELATOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><center><strong>Historias de callejón</strong>.</center></p>
..<p>Las letras se desdibujaban en el viejo cartón que te da cobijo. Rota la noche por los destellos de los faros de los autos y las toses del andrajoso Ramón. Claro que, bien mirado, a andrajoso y guarro tú le ganabas. ¡Bah! ¿a quién le importaba tu aspecto o tu olor? Porque debías apestar. Hacía un siglo lo menos que tomabas un baño. Es lo que tiene ser un miserable mendigo, un “sintecho” dicen. Podrían llamarnos un “concartón”, me dije y me reí con el mal chiste. Eso también lo tiene mi condición. Es la soledad. Nadie quiere estar con uno de nosotros; ni nosotros mismos, por eso nos llevamos tan mal. Y el cerdo de Ramón, venga toser. Podría haberse buscado otro lugar. Este callejón me pertenecía, había llegado antes que él. Resguardado del viento de este gélido invierno y, bajo los balcones, también de la lluvia. Pero no; el tipo tenía que venirse a toser a mi callejón.</p>
.<p>Tengo la costumbre de hablarme a mi mismo en segunda persona, como si fuera dos al mismo tiempo; es una forma de sentirme acompañado. Ya ves, me decía, éste no te va a dejar dormir en toda la puta noche. Y eso era lo peor que me pueden hacer. Lo único que vale la pena de mi vida son los sueños. Nada me gusta más que despertarme con las imágenes de otra vida flotando aún a mi alrededor. Los sueños son maravillosos, incluso los que para otros son una pesadilla. Buscando en los cubos de basura me gustaría ver a más de uno. Bueno, a todos me gustaría verlos viviendo como yo lo hago. Entonces suplicarían que les dejaran vivir sus sueños, incluso los peores, en paz. Entonces comprenderían porque el cerdo de Ramón seguía tosiendo mientras se desangraba bajo uno de los balcones de mi callejón, con mi navaja clavada en su pecho. Y seguía tosiendo. Cada vez con menor fuerza; pero no terminaba de toser nunca.</p>
.<p>Así que me fui, con mi cartón, a otra parte.</p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/10/historias-callejon#comentarios
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</item>

<item>
<title>¿Por qué, mi niña, pretendes escribir bellos poemas de amor?</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/09/apor-que-mi-nina-pretendes-escribir-bellos-poemas-amor-</link>
<dc:date>2008-03-09T09:05:08+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><center><strong>¿Por qué, mi niña, pretendes escribir bellos poemas de amor?</p>
<p></strong></p>
..<p>¿Por qué, mi niña, pretendes escribir bellos poemas de amor?</p>
<p>¿No sabes aún que las estrellas se sonrojan, allí en el lecho etéreo, cuando nos ven?</p>
<p>¿Para qué amar?</p>
<p>¿No es, acaso, en un mundo tan desgraciado, impudicia exhibir nuestro gozo?</p>
<p>Aquellos dioses de pasiones puras que jugaban con nuestros padres</p>
<p>Huyeron de nuestro lado hace tiempo, pues la humanidad hería con sus actos de vileza extrema</p>
<p>La olímpica retina limpia de su mirada.</p>
<p>Un poema de amor es una ofensa a las victimas de tanta injusticia.</p>
<p>¡Nadie tiene derecho a amar!</p>
<p>Y si amas, desdichada, hazlo en silencio y calla.</p>
<p>Reúnete en secreto con tu amado.</p>
<p>Que vuestros besos  sean vuestro refugio</p>
<p>Que vuestras caricias construyan una fortaleza secreta y oculta</p>
<p>Rodeada de altos muros para que nadie pueda veros.</p>
<p>No vayáis a engendrar demonios de envidia</p>
<p>Reptiles avariciosos de carne trémula, serpientes asesinas.</p>
<p>Temed al Hombre que ve vuestro amor</p>
<p>Pues él no soporta la felicidad de los otros.</p>
<p>¿Y, aún así, pretendes escribir poemas de amor?</p>
<p>Sé que quieres tan solo sosegar la brasa que te quema</p>
<p>Harías mejor cortando leña para encender el fuego para el frío invierno</p>
<p>Pues tu amor sólo a ti calienta</p>
<p>Y a los demás lacera.<center></p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/09/apor-que-mi-nina-pretendes-escribir-bellos-poemas-amor-#comentarios
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</item>

<item>
<title>Tristeza</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/01/tristeza</link>
<dc:date>2008-03-01T18:10:43+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>Fracasó el esfuerzo del día por levantar la luz. El cielo se derrama como una larga cortina gris que arrastra la punta del faldón por los campos de labranza y los bancales de mi tierra. Se amontonan los montes en una cruzada de azules y trazan, en el cielo, el adusto perfil de la sierra. El arroyo puebla de murmullos las frondas; historias de tiempos en sotos y malezas. Yo paseo estos campos de madrugada, robándoles el rocío con mis zapatos viejos. Aquí escucho el silencio de mi alma y espero el único día, cuando la brisa me ha de llevar.</p>
..<p><strong>Tristeza</strong></p>
..<p>Bancales del alma ¿quién os pasea?</p>
<p>Se reflejan rotas ilusiones por los senderos cristalinos de las estrellas</p>
<p>¿Quién volvió de la muerte?</p>
<p>¿Quién del amor?</p>
<p>Monólogo invernal en los yermos del corazón</p>
<p>Nievan versos de soledad</p>
<p>Aúllan en la sierra</p>
<p>Lobos de tristeza.</p>
...<p>zenon</p>
<p>(  por cierto este texto debería ir centrado ¿alguién puede decirme cómo se hace?</p>
]]></content:encoded>
<comments>
http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/01/tristeza#comentarios
</comments>
</item>

<item>
<title>Qué decir</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/02/28/que-decir</link>
<dc:date>2008-02-28T23:25:52+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>.                                      ¿?</p>
<p>Qué decir. Si el mundo es un perpetuo derrumbe, una catarata de injusticia y de dolor mal repartido.</p>
<p>Qué es mi pluma si no se moja en la sangre de los heridos, en el vomito de los ajusticiados, en el hedor de las cárceles.</p>
<p>Qué palabra no es culpable si dice amor y calla.</p>
<p>Qué palabra es inocente.</p>
<p>No, no puedo decir amor, no puedo decir te amo; ni puedo decir cariño, mi vida, mi sol, te quiero...</p>
<p>No puedo sin que mi pluma no sangre, sin que un perfil culpable se burle sobre el papel.</p>
<p>Qué decir, cuando aún son tantos quienes sufren y tan pocos los que se enriquecen con su sufrimiento.</p>
<p>Qué decir, amor, si aún te quiero y no hay refugio, en el mundo, libre de culpa.</p>
<p>Qué decir cuando la pesada bota del señor quiebra el frágil esqueleto de los niños en África y en Asía, en América y Europa.</p>
<p>Qué puedo decir yo, si Dios calla</p>
<p>.                         ¿?</p>
<p>(¿Qué nos queda por hacer?  Tanto.)</p>
<p>Ya no sé qué decir, ya no sé qué pensar.</p>
<p>¿Todo está dicho? ¿Todo pensado?</p>
<p>Y, sin embargo,</p>
<p>Oh, si miro a mi alrededor</p>
<p>Este mundo a medio construir</p>
<p>Esta tierra enferma</p>
<p>Donde los hombres agonizan sus vidas</p>
<p>Porque la vida aquí es sufrimiento</p>
<p>Aquí donde el hombre se alimenta del hombre</p>
<p>Aquí planeta, tierra, mundo</p>
<p>Aquí poesía, imaginación, fantasía</p>
<p>Aquí raíz, cielo, agua</p>
<p>Aquí hermano, amigo, hermana</p>
<p>Aquí</p>
<p>Y ando perdido porque no sé</p>
<p>Qué hacer</p>
<p>NI qué pensar.</p>
<p>Zenon</p>
]]></content:encoded>
<comments>
http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/02/28/que-decir#comentarios
</comments>
</item>

<item>
<title>Epístola de desamor</title>
<link>http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/02/26/epistola-desamor</link>
<dc:date>2008-02-26T10:25:45+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/zenon">RELATOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>.                    <strong>Epístola de desamor.</strong></p>
..<p>Ya ves que todo terminó y no he derramado una sola lágrima. Sabía el desgarro que significaba para ti decirme adiós. Te has ido aparentando firmeza, con una última y dulce mirada que pretendía consolarme. Esa mirada me ha dolido tanto, que ya la llevo dentro para siempre. Has partido desplegando las velas de futuras melancolías, dejando una  herida, una estela ardiente en el agitado mar de mi alma. Pero yo no he derramado una sola lágrima. He escuchado tu adiós de terciopelo y he dejado que te marcharas sin intentar retenerte. Te he querido demasiado; sé que tú aún me quieres. Sé que aún te queda mucho por sufrir de nuestro acabado amor. Quisiera evitártelo, pero...</p>
.<p>¡Ah, nuestro acabado amor! Recuerdo cuando nació. No importan las circunstancias. No importa si fue una tarde en la biblioteca, cuando te pedí.....o mientras te acompañaba a tú casa, cruzando el suburbio donde vivías y brillabas como una estrella. Empecé a nacer en ti, a vivir en ti, a respirarte y a sentirte dentro iluminándome, iluminando el mundo porque tú lo pisabas con tus pequeños pies, los mismos que, bajo las sábanas, daban calor a los míos todas las noches. Lo que sentía entonces era más que amor; no hay palabra suficientemente grande para contenerlo. Ni poema para decirlo. ¡Cuánto nos quisimos!</p>
<p>Nos pasó el tiempo como de puntillas, como si no quisiera molestar. Pero pasó. Fue abriendo ínfimos espacios entre tu piel y la mía. Como una lluvia fina y persistente, ha ido calando los espacios donde habitaba nuestra pasión, usurpando pacientemente nuestros últimos refugios.</p>
.<p>Tú lo supiste mucho antes de que yo siquiera lo sospechara; y callaste. Sé que callaste con dolor porque te conozco. Callaste mientras la carcoma del desamor roía surcos en tu piel, sembrando lamentos de silencio. Pero un día llegó que, en tu alma, habitaba una terrible sinfonía de pesares que  amenazaba con asfixiarte para siempre. Entonces, me diste la última cita en este lugar, en el Café Paris, donde tantas veces se entrelazaron nuestras manos bajo la mesa, mientras nuestros ojos dulcemente conversaban.</p>
.<p>Sé que has reunido tu último aliento para decirme adiós. Por eso, ya ves, no he derramado una sola lágrima. Luego, ya sólo, he tomado una servilleta para escribir estas palabras que nunca te diré; mientras tu sonrisa, como una lánguida mariposa, aún bate sus alas en el Café Paris.</p>
]]></content:encoded>
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http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/02/26/epistola-desamor#comentarios
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</item>
 
</channel>
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