Libro de Arena
Login

El Sofista

La vacuidad es la simiente de la palabra

El Malhadado Quantum de Rebeldía

El Malhadado Quantum de Rebeldía

¿Que tiene que ver el ecologismo con el fútbol, los toros o el cine de Holiwood? ¿Porque se da un premio Nóbel de “la Paz” a un ex vicepresidente que aprobó bombardeos aéreos, absolutamente cobardes, sobre otros países indefensos, que causaron tantas víctimas civiles? ¿Y se le otorga al mismo tipo, candidato fracasado a emperador del mundo un Oscar, por un panfleto ecologista filmado con dólares sin fin? ¿Por qué, hay gentes de buen corazón, gentes que almacenan un quantum de rebeldía importante, que gastan sus energías en manifestaciones contra el cambio climático, la defensa de los toros y el uso de las bicicletas? Ciertamente, hoy, la religión ya no es el opio del pueblo.

Detengámonos ahora en este último concepto de “quantum de rebeldía”. En primer lugar es evidente de que estamos hablando de algo metafísico por dos cosas: en cuanto se refiere de una cantidad o medida y en tanto que esta medida no esta depositada en un ser físico, sino en un conjunto o grupo de seres físicos en parte; aunque, también en parte, en cada uno de ellos. Las fuerzas de la rebeldía podemos pensar que tienen una capacidad de destrucción x; esta fuerza es un impulso que necesariamente precisa de un objeto. De otra manera: la rebeldía es una cualidad y un impulso dotados de capacidad real de destrucción y creación, que siempre se desarrolla contra un objeto. El origen de le rebeldía es el sentimiento de injusticia (padecida por uno mismo o por el grupo con el que se identifica). Creo pertinente observar que la rebeldía, si bien es más propia de la juventud- ya que frecuentemente se desgasta con el tiempo hasta convertir al joven rebelde en maduro conservador- permanece intacto y se afina en ciertas personas que han cultivado su sentido crítico más agudo. Además de la juventud y la inexperiencia, la pobreza, la esclavitud o el abuso de poder son el abono del la rebeldía de las personas y de un quantum determinado de la misma. El poder es contra quien se dirige naturalmente la rebeldía, pues es percibido como el causante inmediato y beneficiario, al mismo tiempo, de la pobreza, la esclavitud y el abuso. Así es contra el poder contra quien deben agotarse las fuerzas de la rebeldía que, por otra parte, se han renovado con los jóvenes, intelectuales y victimas varias del poder cada generación. Este fenómeno se repite bajo la forma revolucionaria desde el s. XVIII, -aunque hay manifestaciones anteriores en todas las épocas, desde Espartaco a los comuneros de Castilla etc.- Si bien es cierto que es en el siglo XX, con el triunfo de las revoluciones de carácter marxista cuando alcanzan, por primera vez el éxito, tomando los rebeldes el poder y haciendo suyo sus instrumentos, que son los del Estado. Igualmente es cierto que, allá donde han triunfado, la misma adquisición del poder posiblemente haya representado para las fuerzas de la rebeldía su propia muerte por éxito.

Sin embargo, allí donde las revoluciones fracasaron, las consecuencias del éxito de las mismas representaron un espejo en el que mirarse y aprender para poder capitalista y aristocrático occidental -¿es necesario recordar cuántas monarquías rigen, en pleno siglo XXI, en el mundo, incluido el “civilizado occidente” o el Japón, con emperador todavía?- El triunfo de los soviets abrió las puertas de la negociación a los partidos socialdemócratas de occidente con los representantes del capital y la oligarquía, que les cedieron parte del poder a cambio de alinearse contra la rebelión. Hay que admitir que lo obtenido por las clases trabajadoras en los países occidentales fue mucho más que un plato de lentejas. Avances en sanidad, educación, vivienda etc. Pero fue un secuestro, el de la izquierda europea, financiado por las antiguas colonias y sustentado en la exportación de la miseria Hasta el fin de los soviets y hasta el desarrollo de mecanismos para agotar o canalizar el quantum de rebeldía existente.

En este sentido, el de hurtar la capacidad crítica aplicada a la injusticia y explotación inherentes al sistema de mercado capitalista, evoluciona la ciencia social en las universidades de Europa y América. El papel del conocimiento social puesto al servicio del las clases dominantes, culmina con la puesta de largo, en el baile de la explotación, de las ciencias físicas: el ecologismo se nutre de verdades científicas exageradas y voceadas por científicos paniaguados por la ONU y otras instituciones, jaleados por el poder mediático global. Sus voces infunden miedo y sirven para acallar la disidencia, con ellos los señores del mercado pueden dormir tranquilos. Los rebeldes de hoy se desahogan pedaleando bicicletas, repostando biodiesel, salvando ballenas y consumiendo productos y literatura ecologistas. El resultado es la mengua de quantum de rebeldía aplicado a subvertir el sistema, desviado por la fuerza de la causa ecologista y el miedo a la contaminación exagerado y exhibido hasta el aburrimiento en los mass media.

Y así se le ha quedado la cara a la izquierda, que ha renunciado a la revolución para cambiarse incluso el nombre: sea el Verde, Olivo u otra majadería súbdita del predicamento ecologista, convertido en parte del pensamiento único global. Sirva de prueba del nueve el hecho de que sólo las izquierdas “verdes” sobreviven en nuestras democracias y disponen de una parte en los medios de comunicación y su parte-minúscula- del pastel.

La contaminación más peligrosa para la felicidad del ser humano es la que produce un cáncer en los órganos de la rebeldía: el pensamiento único y subproductos de él como el ecologismo.

Incluido en inédito Ensayo Impertinente.

jtr


sin comentarios - Escribe aquí tu comentario

Comenta!