Libro de Arena
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El Sofista

La vacuidad es la simiente de la palabra

lLa Fábrica de la vida

. Fin de jornada

.

. Todas las mañanas, cuando iba al trabajo, pensaba en la felicidad que le esperaba al fin de la jornada, cuando salía de la fábrica. Y ese pensamiento le ayudaba a vivir. Odiaba su trabajo. Terminaba los meses con la cuenta vacía. Ahora, mientras cerraba los ojos en el lecho del hospital, imaginaba qué fiesta hallaría cuando cerrase, por fin, la puerta de la fábrica de la vida.


5 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Violetaberna 11 Noviembre 2007 | 04:01 PM

Uf...tremendo, aunque la expresión de la fabrica de la vida me gusta.

Otra cosa es lo que fabriquemos en ella.

Saludos.

lo dijo Luna7 11 Noviembre 2007 | 06:12 PM

¡Hola Zenón!,

Que lástima ... Es verdad lo que dices.

Toda la vida trabajando, esperando el momento de disfrutar, holgadamente, de la vida y, ese momento, nos llega, casi siempre a destiempo...

Por eso creo que hemos de disfrutar, todo lo que podamos, de los momentos felices que se nos presenten...

Un beso.

lo dijo Zenon a Violetaberna 11 Noviembre 2007 | 06:38 PM

Tremendo...

sí, todo se fabrica para ser consumido...al fin, ya ves, la muerte.

Consumimos días y horas. Los apuramos hasta el inevitable final.

Un saludo

lo dijo zenon para Luna 11 Noviembre 2007 | 06:42 PM

Disfruta, disfruta.

Hazlo por los que no pueden.

Exprime la madura fruta, hasta que solo quede el serrín, un despojo para el sepulturero.

Envidio tu optimismo. Por mi parte, ya intento disfrutar de algo, al menos, ahora, de tu amable atención.

un beso

lo dijo Anna 11 Noviembre 2007 | 07:34 PM

Muy bueno. Me ha gustado. Sin palabras de más.

Pensaba al empezar, que como es tan corto casi al terminar; que es una pena no disfrutar de lo que se hace, ya que se hace.

Suelo coger la vida en todo lo que me da. Soy quejica de boca para adentro, escribiendo, pero en realidad me alegra cada amanecer y el trabajo me gratifica. Si tengo fiesta mejor, pero no me machaco esperando. Aprendo a vivir el ahora. Llevo más de treinta años de maestra.

No me como el tarro. He aprendido, no te creas.

Ya que viniste a visitarme, aquí me tienes.

Con tu alias me atraes. Es que estuve por las aulas de filo.

Un beso :)

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