Libro de Arena
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El Sofista

La vacuidad es la simiente de la palabra

Las palabras malditas

Las palabras malditas

Repítelo, repítelo hasta que se te caiga la lengua gastada por las mismas sílabas

Repítelo cómo si te fuera en ello la propia vida

Como si el mundo entero pendiera del hilo de tus palabras

Como si nadie pudiera existir tras tu silencio.

No hay nada bueno ni bello

Ya lo dijo el poeta

Tú repítelo

Que todos lo oigan mil veces, un millón

Que abandonen sus estúpidas esperanzas

Repítelo

Que caiga la venda que cubre la mirada aun esperanzada de los crédulos

Que tu voz penetre su cerebro hasta el mismo centro de su alma

Que sufran también ellos

Tienes derecho

No pediste ser el sostén de tanta indignidad tú solo

No mereces sufrir bajo el peso indigno de la existencia

Pues todos beben en su fuente como si se alimentaran con tu sangre

En el propio manantial de tus venas

Tienes derecho

Repítelo

No alimentes con tu silencio falsas ilusiones

No permitas ya que nazcan amantes nuevos

Nada hay, grítalo, de bueno y bello

Nada queda que sea justo

Ahoga tu silencio

Y repítelo

Repítelo

Repítelo


1 comentario - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Andrómeda 9 Febrero 2008 | 12:43 AM

Las palabras malditas, ese maldito yo, la iniquidad del tú solo.

No permitas el silencio, no repitas las palabras malditas.

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