ESCUCHANDO A LISTZ: poema.
Como lágrimas de una lámpara antigua e intrincada, de aquellas que llaman arañas, las notas. De la caja del piano, semiabierta, se derrama un manantial de acentos; cristalinos peldaños que me elevan, me transportan y me hunden.
Sonata en si menor. Virtuosísima melodía, y acerada. Pulsa las mínimas fibras de la epidermis. Desciende con el inaudible, afilado trino a remover las oscuras aguas en las hondas acequias del alma.
Oh, sueño de amor, corres, saltas, brincas desde dentro, asomas por mis poros; eres yo mismo queriendo escapar de mi piel. Me llena agitada tu melodía, tu locura de espirales impetuosas y carreras de calesa alocada e imprudente.
Oh, amor perdido. Pálido cadáver de las ilusiones, mortaja de la pasión. El piano llora con gruesas notas, espesas como ríos de lava. Un magma frío, un bordón de piedra, me descifra y se llama tristeza.
Se levantó Dios contigo, Franz, y dijo ¡Música! ¡Amor!
Melodía
Y el mundo se hizo.
5 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Precioso y el final........todo un mundo para soñar. Saludos.
Si hay dos cosas que me atrapan, son la poesía y la música que perfecta combinación de versos y notas, genial.
Perfecto, Zenon. Maravilloso.
Un sueño de amor que se adentra en el alma por el camino de las sensaciones.
Música que se perpetua en la piel a fuerza de acariciarla.
Virtuosismo en las notas que en beso dulce se afianzan en la boca.
Dios dijo música, y el mundo se hizo
He ha encantado tu post. Listz resuena ahora mismo en mi memoria.
Yo ... me quedo en silencio releyendo ... esas letras llenas de encanto y poesía.
Un abarzo





