Libro de Arena
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Las azoras de Zoroastro.

Extendiendo con el arma de la palabra el Imperio de las Heterodoxias...

TONTICO DEL TÓ

Vosotros os pensáis que no, pero soy más tonto que un afilador de mondadientes. Creéis que tengo una densa cultura ó que he leído mucha filosofía, cuando en realidad nunca he ido más lejos de una contraportada ó un 'mortadelo y filemón'. Hay quien asegura que sondeo 6 ó 7 periódicos al día, contrastando información y editoriales, pero las noticias solo me llegan del sesgado y breve telediario de la Sexta que justo después de anunciar los titulares, termina para mí. Y si de barbaridades he de hablar os contaré que ni periodista, ni licenciado en literatura, medicina ó ingeniería… porque nunca pasé del bachillerato y la mayor parte de aquella época me la tiré en la cantina jugando a la bresca ó en el parque dándole a la litrona. Mis pelis favoritas no se titulan ‘la naranja mecánica’, ‘la habitación de Fermat’, ‘2001: Odisea en el espacio’ ó ‘Memento’ sino ‘Rambo III’, ‘American Pie’ ó ‘Scarie Movie’. No tengo ni puta idea de música ni he oído nada de ‘The Doors’, Leonar Cohen ni siquiera de Joaquín Sabina pero soy todo un experto en ‘Los mojinos escocios’, DJ Rata ó el perreo-music. Y ya puestos a sincerarme, jamás pisé un bar de copas donde la gente no beba calimocho ó cerveza aguada y los parroquianos se duchen diariamente….

Lo siento. Perdonadme por engañaros. Pero es que siempre deseé ser un pedante intelectual, capaz de opinar con sagacidad y ser respetado por ello. Por eso esta pose artificial y manida de sabiondo sarcástico, de furioso charlatán que se va quedando sin amigos y de chistoso bromista que anda por su cuenta. Se que para algunos, mis fieles incondicionales, ha caído un ídolo, llorando amargamente al llegar a estas líneas. Pero tenía que dejar claro quién era para que podáis seguir disfrutando de mis disparatados posteos sin que jamás nadie se engañe sentenciando: “este tío sí que sabe…”

Super Yonkys

Un Anciano-Niño

Infectado por el veneno de la lógica, deambulaba por la ciudad entre una maraña de dudas. Solo le acompañaban una mochila, abundante ropa y un canijo perro. Dotado de una gran talento para la dialéctica tenía respuestas para todo pero tan dispares como el discurso de un loco que no para de reír ante la perplejidad de su oyente. Una vez atisbé en él un ápice de seriedad cuando le pregunté por su situación:

- Mira, chaval, quizá podría ser muchas cosas pero existen dentro de mí dos espíritus que no me permiten concretar nada. Uno, el niño, me infunde el valor de un irresponsable diablo hedonista que no quiere otra cosa que disfrutar abiertamente de la vida con el único instrumento de la intuición. No se para pensar en consecuencias ni en fatalismos, solo ríe y se embriaga con las pasiones que le proporciona la existencia, con la originalidad de un primer movimiento. Pero después llega el moribundo, riguroso anciano, un ser lleno de normas y valores milenarios, con un tétrico discurso sobre lo efímero de la vida, la inutilidad de todos tus actos y paso de la carcajada al más angustioso llanto…

- ¿Y el adulto? Es el que produce el acuerdo entre ambos.

- Lo mataron hace mucho tiempo. Era muy débil y en esta guerra su tibia voz no convencía a ningún bando… Eros y Thanatos son titánicos rivales para un simple mortal…

Nitimur In Vetitum

“Despertar del sueño de los cobardes con una guerra de signos vedados a la débil conciencia de la alienada mayoría….

Recordar lo que te impulsa a vivir en cada momento donde se separa lo auténtico de la impuesta apariencia…

Buscar esa luz que ciegue tu desidia y germine tu disposición a traspasar las falsas barreras tan sobrevaloradas…

Hablar directamente al corazón de la gente desde la fuente de donde emanan todas las voces…

Recorrer con tu espíritu tu alma herida para sanarla con los lunáticos principios descubiertos por una nueva magia, enterrando la superstición de los ancianos que no superan la treintena…

Aceptar al animal para convivir con el hombre que habita en la misma morada…

Gritar duras verdades para no engañarse con vulnerables mentiras…

Navegar por cada segundo sin que cese la tormenta de ese embravecido mar llamado Tiempo…

Contar cuentos donde la ficción se funde con la realidad, convirtiendo lo etéreo en sólida apariencia…

Llamar a la insania jovialidad de ese niño que se perdió en un mundo de espesas composturas…

Bailar en el velatorio de las viejas enseñanzas, cumpliendo así el sortilegio de un nuevo Mundo…

Renacer de las cenizas del miedo depositado con el paso de corrosivos milenios….

Creer en aquello que todavía nadie ha imaginado…”

Pronunció el Genio del Corazón, saltando y danzando en la fiesta donde todos los invitados eran ausentes…

“Nitimur in vetitum…. Nos lanzamos hacia lo prohibido….”

Perseo

La Torre de SuSo

Siempre he reconocido que el cine español no puede competir con la calidad de la aplastante industria norteamericana, donde surgen millares de títulos cada año que, por ingente estadística, suponen una cincuentena de buenas películas a salvar de la abundante basura audiovisual obtenida en el proceso.

Pero he de admitir que hay una especialidad de la que salimos destacadamente victoriosos y la cual ni todo el oro hollywoodiense puede igualar. Es en estas producciones donde se mezcla un perverso humor, la más cínica desilusión y esa trágica bufonada en una complicada armonía de Ibérica alquimia: llamadla 'comedia dramática' (aunque no se muy bien donde situarla).

Seguramente el secreto radica en que es propio de nuestro carácter esta incoherente composición, propia de esta tierra fundada en la coña canalla y los innatos despropósitos que participan y van junto a su transcurso y devenir.

En este caso (‘La Torre de Suso’) se conforma un retrato social integrado por cuatro amigos en la cuarentena, compañeros de andanzas infantiles y colocones adolescentes, que se reencuentran tras la muerte del quinto miembro del grupo. Criados en un pequeño pueblo asturiano, llagado por la mina y la heroína, intentan aparentar una buena vida que no tienen pero que tampoco acaba tan mal como imaginan…

Podría ser que mi primera reseña cinematográfica (libros de películas no cuentan) se debe a razones personales, aunque también estoy convencido de que esta cinta conjura sensaciones comunes en las que todos coincidimos.

Contra el Falso Espectáculo

Si todo el valor se haya en el simulacro

premiando cada verdad timada,

sucumbiremos a la esquizofrenia del actor,

escindidos entre la aparencia superflua prestada

y la irreversible identidad eternamente extraviada...

RECLUTANDO

Mierda BOUTIQUE Murcia

No suelo utilizar nunca este espacio (más leído que comentado) para ataques personales. Pero como ayer, en una necedad desmesurada propia de este pueblo, me tocaron los cojones sobremanera gente que, más que obligada, malinterpretó su cometido (seguratas paletos y encargados deficientes mentales), voy a usar este cuarto poder para defecarles encima.

El caso es que después de tener que pagar una entrada (10 pavos por cabeza) para entrar a la discoteca (BOUTIQUE, en Murcia, dirección Centrofama) comenzó una persecución tras de mí que trastocó mi impecable comportamiento… Yo, al no deberme a nadie, hago y hablo lo que me viene en gana (que cada cual se curre esta libertad) respetando siempre a mi entorno (sean personas o animales). Y por ello pido siempre un trato reciproco (que a mí también me cuesta no matar a nadie). Si esta regla se ve desestimada, agárrate los machos que te pisoteo (proyecto de humano fallido).

Pues en este establecimiento vigilado por subnormales y servido por prostitutas, se apropian de ese caro privilegio que no tienen (derecho de admisión) para elegir clientela (mayoritariamente, putos idiotas retroalimentados).

¿Y qué me molesta concretamente (pensarán ustedes que han llegado hasta aquí)? Me molesta que cuando deje la chaqueta en la barra salte ese cretino que se corre observando sus músculos para decirme que no puedo, me molesta esa camarera anoréxica (adicta a la cocaína y cercana a la cuarentena) que te sirve como si te perdonara la existencia, me molesta que hasta los botellines de agua sean de garrafón (será porque con unos ‘miserables’ 10 € es imposible costear una copa con beneficios), me molesta que cuando voy al aseo lleno de estiércol (literal y metafórico) se me doblen las sombras (una vez más el palurdo que todas las noches llora por no poder llegar a policía), me molesta que, cuando salgo solicitando el sello a los dos retrasados de la puerta principal, encima cuestionen si me lo ponen o no (en un ejercicio de catalogación propio de un campo de concentración nazi), y para finalizar (la primordial causa de toda esta diatriba) me hincha mucho las pelotas que encima me prohíban la reentrada los dos tarados anteriormente señalados alegando que no voy ‘en condiciones’ (por mi bien y prosperidad, trabajadores de un local que vive exclusivamente de vender bebidas alcohólicas).

Cada vez más sustento la idea de que el mundo está diseñado para el éxito de los idiotas. Si tú también lo crees, no ensucies tus pies con el suelo de esta pocilga…